Mara Colás Amor | Jueves 25 de noviembre de 2010
Lindezas, perlas, agravios y exabruptos además de hechos y maneras que no son deseables es lo que gastamos cotidianamente, y de vez en cuando la chispa enciende una hoguera, se queman las ganas de carnaza y vuelta a empezar, a tragar con todo de nuevo.
Lo que paso en TeleMadrid con el 'off de record' de Salvador Sostres es un claro ejemplo de esta situación que se repite como si fuéramos observadores, a los que les dan tres vueltas jugando a la gallinita ciega y nos dejan sin saber donde está el norte.
En aquel momento incómodo y hartamente publicado, se grabara o no, fuera en público o no; Isabel San Sebastián debió reprobar alto y claro la incómoda verborrea de este tipo ante una mujer o ante varias que había esa noche entre el público, que debieron de sentirse muy ofendidas frente a este excesivo Sostres, que cree ser el descubridor del no va más por osar ser tan soez y maleducado de manera tan resuelta.
Este señor que dijo que "usar el español es de pobres" es reprobable en todo lo que yo haya visto últimamente, como lo es igual todo aquel que ofende, invade, manipula o miente.
Reprobemos alto y claro a quien no merece nuestro aplauso, respeto ni consideración.
Reprobemos a quienes nos venden “motos” con lazos en forma de palabras fáciles llenas de nulos contenidos.
Repruebo a la DGT quien con la falsa excusa de nuestro bien y seguridad obliga a andar pisando huevos, hace leyes cada vez mas absurdas en las que iguala a todos, cuando no nos cobra por igual. Si la multa es igual y los límites los mismos, cobren los impuestos de circulación por igual a todos. Pero si esto no fuera suficiente, obliga a sus agentes a recaudar sin piedad ni tregua, casi presionándoles por objetivos, mientras nos ahogamos todos en un mar de impuestos interminables e incomprensibles.
Reprobemos a los vendedores de humo que nos hablan de obviedades cada día mientras ocupan sitios y privilegios que no se ganan ni merecen, mientras gastan a destajo dinero que no les pertenece. Reprobemos su palabra y su gestión, su altavoz y su fama, para que no nos pierdan el respeto ni crean que aquí se traga con todo... ¡que no!
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