David Canellada | Lunes 15 de noviembre de 2010
Montar una empresa es algo más que una idea brillante y dinero. Existe un factor, olvidado hasta ahora por las empresas españolas, que se va abriendo paso en el mundo de los negocios: la inteligencia emocional. Un taller -enmarcado dentro de la X Jornada del Emprendedor organizada por la Cámara de Comercio, Ceim y la Fundación Universidad Empresa- enseña a un centenar de jóvenes las claves para gestionar sus emociones y aprender a motivar a un equipo de trabajo.
Superar la visión de la empresa como algo frío, jerárquico y orientado única y exclusivamente hacia un norte: el beneficio económico. Ese es el objetivo del taller 'Inteligencia emocional y éxito empresarial', impartido por los profesores Nuria Gil -de la Universidad de Alcalá- y Fernando Martínez -de la Universidad Alfonso X el Sabio-.
"Nosotros les hablamos de algo diferente que también van a necesitar para ser empresarios: la inteligencia emocional -explica Nuria Gil-. Siempre se habla de cómo conseguir financiación, cómo administrar la empresa... pero también es importante la actitud y los valores personales que uno debe tener a la hora de montar una empresa".
Para eso, Gil y Martínez han dado varias claves a los más de cien estudiantes que asistieron este lunes a la actividad -una más de las incluidas dentro del X Día del Emprendedor, organizado por la Cámara de Comercio, Ceim y la Fundación Universidad Empresa en Ifema-. Una de esas claves es el autoconocimiento. "Tenemos que ser conscientes de nuestras fortalezas y debilidades para conocer nuestros límites", explica Gil.
Se trata, en definitiva, de conocerse a uno mismo para aprender a tratar a los demás, un mensaje cuyo alcance va más allá de los límites de la empresa pero que, en este ámbito, se resume en una sencilla ecuación. "Un buen lider es el que consigue implicar a los demás,no el que da órdenes".
Jugando en la frontera de la filosofía oriental, Gil y Martínez van señalando el camino hacia ese éxito empresarial: autorregulación, comunicación eficaz, habilidades sociales, confianza, adaptación, flexibilidad y, por supuesto, el miedo. ·"Pero no el miedo al fracaso -explica el profesor Martínez-. Lo que nos frena, en realidad, es el miedo al éxito".
Buena aceptación entre los más jóvenes
Entre los jóvenes que les escuchan, unanimidad. Todos parecen querer abrir la puerta a una nueva forma de gestionar las empresas -una forma, tal vez, más humana- que se resiste a entrar en el tejido empresarial español. "Curiosamente -subraya Fernando Martínez- estos conceptos están más arraigados entre los mandos superiores que entre los intermedios. Pero todavía estamos lejos de que las empresas comprendan que trabajar con las emociones hace que los trabajadores estén más motivados".
"Saber trabajar en equipo y crear un ambiente agradable me parece algo bastante importante", señala Rubén García -estudiante de Dirección y Creación de Empresas de la Universidad Europea de Madrid- tras asistir al seminario. Él y dos de sus compañeras, Diana Chinea y Emma García, parecen casi convencidos de la importancia de la inteligencia emocional en la empresa.
Lo mismo que Ana Godoy y Sandra Alonso, estudiantes de FP en el Instituto de Educación Secundaria Ciudad Escolar. "Me interesan sobre todo los aspectos personales que hay que tener en cuenta a la hora de crear una empresa", destaca Ana. "Pero si no tienes dinero y financiación para montar una empresa, no vas a ningún parte", sentencian Emma García y Diana Chinea. El mensaje va calando, pero parece que habrá que esperar para ver cómo la inteligencia emocional se abre paso, definitivamente, en la tradicional rigidez del mundo de los negocios.