Opinión

Género chico, bronca gorda

Sara Medialdea | Jueves 11 de noviembre de 2010
A los sones del "¿dónde vas con mantón de Manila? (La verbena de la Paloma), la presidenta regional y el alcalde se han vuelto a enganchar, por persona indirecta, a cuenta de los nombres de las guarderías. Por un quítame allá esas zarzuelas, el Ayuntamiento ha iniciado los trámites para presentar un recurso contencioso contra la decisión del Gobierno regional de dar nombre, por decreto -"fiel espada triunfadora, que ahora brillas en mi mano" (El huésped del sevillano)_, a las 22 nuevas escuelas infantiles que aún carecían de apelativo. Las han llamado "La del soto del Parral", "Doña Francisquita", "El barberillo de Lavapiés" o "La rosa del azafrán", entre otros.

En el Ayuntamiento no ha gustado: dicen que ellos mandaron, como siempre, una lista con sus propuestas, y se les respondió con el decreto que "zarzuelea" con las escuelas infantiles. La presidenta se hace cruces: pero ¿no le gustaban a Gallardón las zarzuelas? No entiende su enfado, ni ve "nada malo" en ponerle esos nombres tan madrileños y tan cañís. Y además, recuerda, ella las paga -"anda y que te ondulen..." (Las Leandras, revista musical).

Pero en el Ayuntamiento replican con un "nanai" bien castizo: el suelo y la construcción la pone el Gobierno local, y los nombres, hasta ahora, también los ponía él. Y así quieren que siga; de ahí el recurso a los tribunales de justicia. Estos dos gobiernos, hermanos de sangre -política- pero tan alejados -ideológicamente- ya no disimulan su antipatía mutua. Cualquier intento de reconciliación o colaboración suena a fracaso anunciado. Tal vez ni siquiera el bálsamo reparador del proceso electoral consiga restañar -en público- las heridas que -en privado- mantienen abiertas.

Total, que como "por el humo se sabe dónde está el fuego" (Doña Francisquita), ya está montada de nuevo la bronca  entre Sol y Cibeles. "Buena está la política... Sí, buena está" (La Verbena de la Paloma). Menos mal que, al menos, las 22 guarderías están terminadas y listas para dar servicio a los madrileños, que es, al fin y al cabo, de lo que se trata. "Realismo, realismo, realismo" (Adiós a la bohemia).

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