Ángel del Río | Martes 02 de noviembre de 2010
Telepizza, Telepollo, Telechino, Telepaella, Telericatorta, Telejapo, Telecubata…y ahora Teledroga.
La noticia tiene el siguiente titular: “La Policía Nacional detiene a una madre y a sus dos hijos por un delito contra la salud pública”. El delito es tenencia y tráfico de estupefacientes. Ella no es una madre joven ni sus dos hijos unos adolescentes que tratan de sobrevivir. La señora tiene 74 años y sus retoños 42 y 46 respectivamente, osea que ya son unos mocitos. En el registro del domicilio de esta familia la policía encontró 71 papelinas de cocaína, 7.500 euros en efectivo, gran cantidad de piezas de oro, relojes, perfumes, documentación, móviles y cremas faciales.
Los más curioso de este asunto es que uno de los hijos, uno de los arrestados, repartía la droga en una bicicleta a motor, en una motocicleta, es decir como un servicio de teledroga, reparto a domicilio. El ciclomotor era de color blanco y naranja, fácilmente identificable por los clientes, eso sí, el repartidor no llevaba uniforme para no hacer publicidad de una actividad mucho más dañina para la salud que algunos productos perecederos que se ven a domicilio.
También vendían droga en la “sede central” de esta miniorganización, es decir, en el domicilio familiar. Y es que los delincuentes se adaptan a los métodos modernos de reparto fácil y rápido, aunque el servicio de teledroga, de momento, ha sido interrumpido por una eficaz operación policial.
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