“Intentar hacer que este mundo imperfecto sea un poco más mágico”. Es uno de los lemas de ‘Llevamos Magia’, una asociación de magos sin ánimo de lucro que busca repartir sonrisas entre los que más lo merecen.
Hospitales, residencias de mayores, centros de día, colegios. Cualquier escenario es válido para “llevar magia” a niños enfermos, ancianos y discapacitados. O al menos así lo ve el grupo de magos que puso en marcha esta iniciativa solidaria.
Daniel Blanco, presidente y fundador de
‘Llevamos Magia’, asegura que se trata de un proyecto en el que un grupo de compañeros repartidos por España que “comparten el mismo arte y la misma filosofía” deciden dedicar su tiempo, su magia y su dinero en “hacer un poco más felices quienes más lo necesitan”.
Hoy toca función en el
colegio Gaudem -Barajas-, un centro concertado y especializado en la integración de niños sordos con niños sin discapacidad alguna. Cientos de ellos abarrotan el salón de actos y contemplan, ensimismados, los sucesivos trucos preparados por cinco magos voluntarios. Luces que surgen de la nada, cuerdas que se rompen y se reparan ‘solas’, animales invisibles y hasta una mesa voladora. Mientras, en una esquina del teatro, una joven traduce a lengua de signos todo lo que ocurre.
El
Mago Tony presenta a los espectadores a la mofeta Gertrudis y les explica que se alimenta de aire. Los pequeños se apresuran a coger aire con sus manos. Nadie quiere que Gertrudis pase hambre. El
Mago Sunday, que como muchos de los niños presentes padece una discapacidad auditiva, ‘lee’ la mente de dos niñas y adivina la carta en la que pensaban: el tres de corazones. A medida que avanza el espectáculo los menores se vuelven más participativos. Muchos están emocionados. Al final, los cinco magos voluntarios recorren las gradas ‘iluminando’ a cada crío con luces rojas que aparecen y desaparecen.
¿Cómo lo hacen? “Es magia”, explican.
La atracción por el asombro que este arte produce en quienes lo presencian suele ser la principal motivación para iniciar la carrera de ‘mago profesional’. Daniel Blanco lleva 15 años en el mundo de la magia y 8 viviendo de ello. Comenta que su primera función solidaria “fue en un orfanato”. Desde entonces no ha parado.
Quique Martínez, otro de los magos, dice que empezó haciendo magia solidaria por su cuenta en un hospital de Granada porque “está demostrado que tiene facultades terapéuticas”.
Sergio Alexander ya había formado
‘Mi magia por tu sonrisa’, un proyecto parecido pero que solo tenía incidencia en Toledo.
En las redes sociales
La mayoría de los componentes de la asociación son muy jóvenes. En la función de hoy ninguno sobrepasa los 30. Esto supone que son magos conectados con las nuevas tecnologías y por lo tanto, utilizan la difusión
on line como método más frecuente. De hecho, su
página de Facebook cuenta con más de
87.700 fans de toda España y disponen de una
red de blogs 'amigos' que difunden sus espectáculos.
Y todo con un fin. Una finalidad solidaria que el Mago Tony resume asegurando que se trata de "aportar un granito de arena que devuelva a niños y mayores la ilusión que tantas veces se cree perdida"."Me gusta pensar que puedes conseguir por un momento que los niños o mayores se olviden de los problemas que tienen y sonrían", puntualiza Martínez.