La Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI) cuenta con un Programa de Apoyo Familiar desde 2009
MDO | Martes 19 de octubre de 2010
La Comunidad de Madrid, a través de la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), dependiente de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior, cuenta con un Programa de Apoyo Familiar dirigido específicamente a menores que cumplen medidas judiciales de libertad vigilada y las personas de su entorno familiar que se relacionan con ellos, es decir, a sus padres y madres o tutores.
La familia, según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado, convirtiéndose en uno de los referentes vitales más importantes que tiene la persona. En este sentido, el grupo familiar puede ser un factor de protección o de riesgo, en función de cómo se desarrolle la dinámica familiar en cada caso concreto y es necesario trabajar con él, especialmente en el caso de menores con dificultades, como son los menores infractores.
"A través del Programa de Apoyo Familiar se trata de facilitar que las familias puedan descargar algunas de sus preocupaciones e inquietudes, y que puedan profundizar, a través de las diferentes actividades, en los dos componentes básicos del vínculo afectivo: el afecto y los límites, así como en la comunicación y la resolución de conflictos como elementos que permiten no sólo mantener los vínculos, sino enriquecerlos", explica la Consejería de Presidencia en su
web.
Entre los objetivos del programa, puesto en marcha en 2009, destaca la búsqueda de la mejora de las relaciones dentro del sistema familiar, facilitar que las familias sean capaces de relacionarse de manera satisfactoria en el núcleo familiar o aumentar la capacidad de sus miembros para resolver conflictos con sus propios recursos.
El punto de partida, en todo caso, tiene que ver con la propuesta que realiza el técnico responsable de la ejecución de la medida de medio abierto, especialmente cuando se trata de una medida de libertad vigilada, y debe estar basada no sólo en el conocimiento del menor o joven, sino también en el conocimiento del grupo familiar, de tal forma que en algunos casos se podrá comenzar con una intervención individual y en otros, directamente en grupo. Se trata así de generar espacios de expresión y participación, a partir tanto de sus vivencias personales, como de experiencias surgidas en las diferentes actividades propuestas.