Javier Flores | Miércoles 13 de octubre de 2010
Tal día como hoy, un 12 de octubre, encaramado a lo alto de un mástil, bajo la Bandera castellana, hace ya 518 años, alguien gritó aquello de “tierra a la vista”, produciéndose poco después lo que desde el otro lado del Atlántico conocen como 'Encuentro Entre Dos Mundos' y que denominamos el Descubrimiento de América.
Aquel hito no sólo marcó el fin de la Edad Media sino que, además, supuso la primera piedra de lo que hoy, en pleno Siglo XXI, es una inmensa tela de araña social, política y cultural que aúna a veintidós países del mundo y a cerca de quinientos millones personas; un movimiento que, por su tamaño, historia y complejidad, está llamado a ser parte determinante y fundamental en el orden internacional.
Muchos a lo largo de los años han manifestado su adhesión y compromiso con el Movimiento Hispánico o Hispanidad, como el recientemente fallecido Premio Nobel de Literatura, José Saramago, que soñó con un Portugal y una España unidos, como hasta principios del Siglo XVII, bajo una misma unión ibérica que fortaleciera aún más sus lazos con el otro lado del charco; o Mario Vargas Llosa, actual Nobel de Literatura y cumbre de las letras hispánicas quien en su día aspiró a la Presidencia del Perú y hoy manifiesta su apoyo a Unión, Progreso y Democracia, partido político español en el que, a diferencia de todos los demás, mantenemos un discurso ciudadano de igualdad y democracia, y a la vez, similar en todas las regiones del territorio nacional, sin
que consideraciones electoralistas lo alteren. Por ejemplo, incluso en el Parlamento Vasco hemos pedido la supresión del concierto económico por considerar que favorece las desigualdades entre españoles.
Pero no sólo Vargas Llosa ha apoyado a UPyD, también otros como Álvaro Pombo o Fernando Savater, activo luchador contra el nacionalismo radical vasco quien, en su día, lo definió como una apendicitis del Estado. Sin embargo, las constantes amenazas no han conseguido amedrentar a los principales dirigentes del Partido, como Rosa Díez, diputada nacional que, incluso, ha llegado a estar amenazada por defender la la libertad y la democracia para todos los españoles. Toda esa fuerza y coraje demostrada a lo largo de los últimos años es lo que llamará a UPyD, como ya pasa en países como Alemania, Italia o Reino Unido, a ser parte determinante de los futuros gobiernos de España, una vez superado el bipartidismo decimonónico, defendido por el consenso de unos pocos que deciden por todos, para que nada cambie.
Mientras ese momento llega, hoy recordamos aquel otro que unió ambas márgenes del Atlántico y que constituye un gran capítulo de la Historia de España. Felicidades a todos los lectores por el Día de la Hispanidad.
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