Pedro Sánchez | Miércoles 13 de octubre de 2010
Acusa Gallardón a Zapatero de estrangular a Madrid por impedir refinanciar la deuda del Ayuntamiento. La respuesta del Presidente del Gobierno -según informan los medios- es contundente: en el PP tenéis un problema, exigís austeridad y allí donde gobernáis, como es el caso de Madrid ciudad, registráis cifras record de endeudamiento.
Tiene razón el Presidente Zapatero. El Partido Popular exige un mayor recorte presupuestario, incluso, esgrime la supuesta falta de austeridad como principal argumento para no dar su voto afirmativo a unos Presupuestos decisivos para afianzar la recuperación económica española. El PP miente. Los PGE de 2011 son austeros, contemplan un recorte de más de dos dígitos en todos los departamentos ministeriales, que permite liberar recursos para reducir el déficit público, hacer frente al esfuerzo solidario que los españoles, vía presupuestos, hacen con aquellos otros que están en paro; al tiempo que hacemos frente al pago de los intereses generados por la deuda pública. Este esfuerzo, no se ve complementado por algunas CC.AA y Ayuntamientos gobernados por el PP.
En una reciente comparecencia el Gobernador del Banco de España, Ordoñez, reconocía el esfuerzo de contención de gasto que el Gobierno de España estaba haciendo, mientras ponía en duda la falta de compromiso de las administraciones territoriales y municipales. El caso de Madrid ciudad es paradigmático: hace años que superó el techo de endeudamiento fijado en la Ley de Haciendas Locales, alcanzando hoy la cifra de los más de 7.000 millones de euros de deuda municipal. Una deuda superior a la de muchas CC.AA, que representa un cuarto de la deuda municipal española. Todo un despropósito, que no encuentra razón de ser en la falta de financiación local, toda vez que Ayuntamientos de gran población (Barcelona) cuentan con una deuda inferior, de tres dígitos y no de cuatro, como es el caso del Madrid de Gallardón.
Quien estrangula a Madrid es la incompetencia de un Alcalde y un PP que han despilfarrado los recursos municipales, atando de pies y manos al Ayuntamiento para hacer frente a los retos que tendremos en el futuro. Obras como la M-30, que empezó siendo presupuestada por 1.300 millones de euros y acabó costando más de 10.000 millones (algún día nos deberán explicar los sobrecostes de la obra), o la reciente obra del Palacio de Cibeles, que ya va por los 700 millones de euros, constituyen la prueba de que quien estrangula a Madrid es su Alcalde, Gallardón. El Alcalde trata de escurrir el bulto echando balones fuera, cuando lo que toca es asumir su responsabilidad; y su responsabilidad pasa no por refinanciar la deuda sino por rebajarla.
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