Opinión

Éxito de participación en las primarias

Nino Olmeda | Lunes 04 de octubre de 2010
Estaban convocados más de 18.000 afiliados del PSM, más del 80% acudieron a la cita y al final, Tomás Gómez será el candidato socialista a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Sacó 518 votos de diferencia a su contrincante, Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad que accedió a los deseos del secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, y se presentó a las primarias alegando que las encuestas pedían a gritos que se nombrase a otro distinto al que llevaba meses asegurando que se ofrecía para desalojar a Esperanza Aguirre de su despacho de la Puerta del Sol.

Para estar más cerca del centro de la capital,  trasladó a Callao la sede regional del PSOE desde  las cercanías de la boca de Metro de Simancas, donde campó a sus anchas Simancas, Rafael, en su etapa al frente de la Secretaría General del PSM. Éste fue desalojado tras el batacazo electoral que sufrió en 2007, siguiendo los consejos de Zapatero, quien en ese momento apadrinó a un joven alcalde, el más votado de España, para dirigir los destinos del socialismo madrileño. Zapatero avaló a Gómez para sustituir a Simancas y a Trinidad Jiménez para encabezar la lista electoral del PSM a la Asamblea de Madrid, en los comicios de 2011. Parece que no acertó y quedó claro que en las apuestas no siempre gana, como hasta la fecha.

La decisión ya está tomada. Tomás Gómez se enfrentará en 2011 a Esperanza Aguirre porque así lo han querido los militantes. Preocupados los unos por la ocurrencia de Zapatero de colocar a Trini, no querían injerencias ni del jefe divino, y angustiados los otros por la desobediencia del que en las encuestas no salía ni en los índices, acudieron en masa a sus agrupaciones para ser tenidos en cuenta. Han dejado claro que la participación en esta o en cualquier otra cuestión de índole política, social, laboral o de lo que sea, sólo se produce cuando el convocado se siente protagonista del futuro y partícipe de lo que se acuerda. Han votado casi todos y son un ejemplo de empeño en alcanzar la democracia interna tan cacareada por los dirigentes de todos los partidos. No se puede quedar ahí el empeño. Sería conveniente que todos los líderes políticos, por muy carismáticos que se consideren o les consideren sus amantísimos asesores y amigos cercanos, contasen con el aval de los afiliados, no de los que dicen representar a esos abnegados militantes, cada vez que se presentan a lo que sea. Sería un gran avance democrático.

Las otras cuestiones, relativas al  futuro de los que más se mojaron en apoyo de la perdedora, y del ganador, y a la composición de las listas electorales, corresponden a los que han ganado, a los que habrá que pedir que pasen de revanchas y se dediquen a contar con las mejores personas y con las que tengan más mérito y capacidad en lo suyo, que no puede ser hacer de todo para seguir con todos los que hacen las listas. Si Tomás Gómez obedece a Zapatero y lleva a Trinidad Jiménez a su lado todo el recorrido hasta mayo de 2001, estupendo.

Igual de maravilloso será si hace lo contrario. En esta campaña ha repetido en decenas de ocasiones que es leal pero no sumiso. Pero puede suceder que su misa no sea la misma que quiere cantada Zapatero.

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