La ciencia salió este viernes del laboratorio para hacerse visible y descubrir el velo de los estereotipos que cubren una actividad casi desconocida: la investigación científica. Más de un centenar de personas participaron en una charla informal con 18 científicos de diferentes ramas del saber en una de las 18 actividades programadas dentro de 'La Noche de los Investigadores'.
La ciencia salió este viernes a las calles de Madrid. 18 actividades diferentes en 13 sedes distintas para dar a conocer a los madrileños el día a día de una actividad, la investigación, que sobrevive desde hace años bajo una fina capa de lugares comunes. "La imagen del científico está estereotipada -explica el profesor, investigador y escritor Jorge Wagensberg-. Estas iniciativas son importantes para demostrarle a la gente que algunas imágenes de la ciencia, como que es algo infalible y muy difícil, por ejemplo, no son ciertas".
Wagensberg participó este viernes en una de las actividades desarrolladas por la Fundación madri+d en el Medialab Prado dentro de 'La Noche de los Investigadores'. En ella -bajo el nombre
'¿Porqué soy científico?'- ocho investigadores participaron en una mesa redonda en la que explicaron al numeroso público su visión más personal de su trabajo. "Es una manera de proponer una conversación y poner en contacto a los científicos con la sociedad", insistió Wagenberg.
La siguiente actividad -
'La esquina europea: ser un científico en Europa, 27 experiencias'- ahondaba en esta idea pero cambiando el formato. El público y los científicos abandonaron la rigidez habitual de la sala de conferencias y salieron a la calle, a la plaza de las Letras, para compartir, bajo las estrellas, un escenario más cálido y próximo.
La iniciativa fue un éxito. Los 18 investigadores -agrupados bajo cinco bloques temáticos: biomedicina, física y matemáticas, ciencias sociales, informática y telecomunicaciones y química- fueron presentándose a través de unos videos sencillos, didácticos y emotivos proyectados en una pantalla gigante instalada sobre la fachada del Medialab.
Después, manteniendo esa unidad temática, quedaban a merced de los asistentes. "Este es un escenario muy diferente a mi laboratorio -bromeaba el biólogo Miguel Vicente instantes antes de iniciar la conversación con el público-. Pero es una oportunidad para acercar el trabajo científico a la gente de la calle. Y viceversa".
Una impresión similar tenía Fernando Sánchez León, fiolólogo hispánico e informático que combina estas dos pasiones como director del departamento de Lingüística Computacional de la Real Academia Española de la Lengua. "Me parece muy importante para dar a conocer la ciencia". Pero Sánchez León, además, aprovechó para reivindicar a la hermana pobre de la investigación: las ciencias sociales. "En nuestro caso es más importante darse a conocer, porque parece que en nuestro campo no hay investigadores puros".
El público, agradecido
Y la gente supo agradecérselo. Decenas de personas -desde jóvenes con vocación temprana a personas mayores que no han perdido la curiosidad- se arremolinaban en torno a los científicos para preguntar por los más diversos aspectos de su trabajo: desde cuestiones personales como el porqué se dedicaron a la investigación hasta preguntas concretas sobre sus proyectos e investigaciones.
Incluso, hubo quien aprovechó para resolver dudas y avanzar en su propio trabajo. Es el caso de Juan Morales, estudiante de Doctorado en Informática que acudió para hablar con la catedrática de Informática Asunción Gómez. "Ha sido muy productivo, porque me ha dado información sobre el proyecto en el que estoy trabajando", explicaba Juan.
Antes, entre las dos actividades organizadas por la Fundación madri+d, se habían entregado los
premios del concurso de microvideos en el que, bajo el título 'Qué es para tí un investigador', los participantes daban su particular visión de la actividad investigadora.
Al final de la noche, sólo una queja planeaba en el aire entre los asistentes. "Se tendría que repetir más a menudo y con un aforo mayor. Ha habido muchas actividades que tenían un aforo muy reducido y no hemos podido asistir", lamentaban Miguel Ángel de Frutos y Elena Rodríguez, estudiantes, respectivamente, de Ingeniería Aeronáutica y Biología. Y es que 'La Noche de los Investigadores' supo sacudirle el polvo a la imagen de la ciencia como algo hermético y logró romper la distancia entre los investigadores y la sociedad en la que trabajan -y para la que trabajan- día a día.