Opinión

En pie de guerra contra los autónomos

Javier Flores | Jueves 23 de septiembre de 2010
En mi último viaje en taxi, ha tenido a bien la diosa fortuna dar con mis pasos con un hombre mayor, propietario de un vehículo anticuado y una licencia municipal, por toda infraestructura empresarial, que ha iluminado mi visión respecto a algunos aspectos del día a día de la economía de este país. Tras una larga exposición sobre sus dificultades para llegar a fin de mes, no he podido dejar de verle como una de las víctimas más afectadas por la clase política. Un empresario cuyo enemigo es su Gobierno.

En lo que respecta a Zapatero, sus continuas subidas de impuestos y su encomiable capacidad de emprobrecimiento de los ciudadanos han convertido en una odisea ganar dinero. No hay clientes, y la mitad del beneficio desaparece entre el IRPF y el encarecimiento de la gasolina. Respecto a la jubilación, ya sea con Ley de Autónomos o sin ella, con la caja de las pensiones menguando por momentos, lágrimas.

Por otro lado, Gallardón ha logrado convertir la capital en un ejemplo del país, todo patas arriba. Una intransitable jungla de asfalto, donde la misión de evitar los atascos, las obras, las multas y las cámaras –algunas mal programadas para aumentar la recaudación- nos teletransportan a una película de acción. Ni la saga de Speed –de hecho, cuanta menos speed, mejor- era tan trepidante como ir de Plaza Castilla a Atocha.

El problema de los taxistas es una gota más en el vaso de los cientos de miles de autónomos que día a día se enfrentan a las medidas económicas del Gobierno. No es de extrañar que el 78% las considere inapropiadas y el 90% de ellos se declaren seriamente afectados por la crisis. 150.000 autónomos dejaron de serlo en 2009.

Ante esta situación, donde los autónomos son ciudadanos que, de un día para otro, se independizan de papá estado y empiezan a crear riqueza por sí mismos, lo lógico sería que las medidas de las Administraciones Públicas se dirigiesen a crear más y más de estos emprendedores. ¿Demasiado liberal? ¿Demasiado obvio?
Pues no.

No salgo aún del estado de shock en el que entré cuando el taxista de esta historia me cuenta que ahora los autobuses de la EMT van a tener WIFI. Aplaudo la medida, hasta que me muestra la cara menos amable de la misma: los taxistas no pueden, porque el internet muestra publicidad, y a ellos les está prohibido tener publicidad. Toma castaña. Así que los autobuses pertenecientes a una Empresa Pública (EMT) creada para satisfacer el "interés general" hacen la competencia desleal a unos 20.000 taxistas. Pero mi sorpresa aumenta cuando me entero de que un autobús recorrerá la ruta Atocha-Aeropuerto al precio de 2 €, un precio que ni siquiera cubre el coste de la línea. Un precio, reflejo de la superioridad de medios en el mercado de una empresa pública privilegiada por recursos con los que las empresas de mayor o menor tamaño, de naturaleza estrictamente privada, no pueden ni soñar. En resumen, los autónomos –osea, los ciudadanos metidos a empresarios y trabajadores a la vez- pagan impuestos para financiar que se les haga competencia desleal. Necesitan a alguien que les defienda y les comprenda en las instituciones. Y lo necesitan urgentemente.

Javier Flores, es miembro de la dirección de UPyD en
Madrid y candidato en primarias al Ayuntamiento de Madrid.

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