La víctima, que declaró detrás de un biombo para no ser vista por los cuatro procesados y que reconoció haber bebido y consumido drogas esa noche, afirmó que "entre todos" decidieron que ella fuera tumbada en las piernas de los tres guardias reales que estaban en la parte trasera del coche "porque no había otro sitio" y para que no les "pillara la Policía".
"Me tumbé y en un momento dado empecé a notar manos por mis pechos, por la zona púbica, por las piernas, por todos lados. Recuerdo un montón de manos, de los chicos de atrás y del conductor, y yo forcejeaba para impedir que me metieran mano y les pedía que pararan el coche porque me quería bajar", afirmó la denunciante momentos antes de romper a llorar.
La víctima especificó que el guardia real que ocupaba el asiento de copiloto no participó en el abuso sexual y, de hecho, "le dijo al conductor que parara el coche", solicitud a la que éste accedió. "En ese momento -agregó la chica- me bajé del coche y este compañero me convenció para ir sentada con él en la parte delantera, asegurándome que él me iba a proteger y que no me iba a pasar nada. Así, llegamos al acuartelamiento de El Pardo, sin que ya ellos me hicieran nada, y a las semanas les puse la denuncia".Por su parte, los cuatro guardias reales imputados -José L.G., César R.G., Francisco Javier C.P. y Jorge P.B.- coincidieron en la narración de los hechos y negaron que "se aprovecharan sexualmente" de su compañera de trabajo. "Volvíamos los seis al cuartel, y paramos el coche porque ella quería vomitar, pero ni la toqué ni la agarré ni nada", dijo Francisco Javier C.P. "No entendemos por qué nos ha denunciado", agregó Jorge P.B.
El guardia real que iba en el vehículo pero que no participó en el delito destacó que escuchó a la chica "gritando que la dejaran", momento en el que vio a sus compañeros "metiéndole mano". "El conductor sí participó, y los de atrás también porque vi muchas manos, aunque no tengo la certeza de que fueran los tres que estaban en la parte de atrás".
El fiscal considera que en este delito concurre la agravante de abuso de superioridad física y numérica, y pide a los jueces de la Audiencia de Madrid que estos cuatro militares indemnicen conjunta y solidariamente a la víctima con 9.000 euros, cifra que supone 3.000 euros menos que la petición inicial del representante del Ministerio Público. Además, solicita que prohíban a los cuatro inculpados comunicarse o acercarse a la víctima a menos de un kilómetro de distancia. El juicio ha quedado visto para sentencia.