Opinión

No tienen trabajo, pero no son parados

Ángel del Río | Lunes 20 de septiembre de 2010
El presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, está dispuesto a consagrarse en el santoral político como un milagrero… pero con trampa. Es capaz de disminuir las listas del paro sin que se creen nuevos empleos, sin que se produzcan nuevas ocupaciones. Y esto, ¿cómo se hace? Pues al estilo ZP; es decir, dejando de considerar parados a quienes no trabajan, pero que tampoco considera que estén ociosos. El presidente del gobierno no incluye en la nómina de parados a aquellos que estén realizando cursillos de formación, porque entiende que están activos y que formándose, están trabajando para el Estado. No tienen trabajo, no tienen un sueldo, no cotizan, pero no están parados, según la doctrina ZP. Eso va a permitir rebajar considerablemente las listas de desempleados, pero no irá más allá de querer cerrar los ojos a la realidad, porque los parados lo seguirán siendo por mucho que ZP les ponga a hacer cursillos.

Hay muchas incoherencias en este asunto del desempleo. Por ejemplo, los liberados sindicales, que se cuentan a miles y miles por toda España, no trabajan, pero no son considerados parados porque reciben sueldo y cotizan, aunque no formen parte de la población productiva. Puestos a aplicar la doctrina ZP para desalojar parados de las listas del INEM, podría considerar oficialmente 'no parados' a las amas de casa, que se dedican a la familia, a su hogar, aunque no reciban prestación alguna por esta labor y de alguna manera están trabajando para la sociedad, para el Estado. Y si el señor Zapatero tiene que aligerar más las listas de desempleados, que considere ocupados a los parados oficiales que matan el tiempo libre recreándose, husmeando, curioseando en las obras públicas. Podría considerar que están haciendo cursillos por libre de capacitación en inspección de obras de asfalto, solado y bacheado, es decir cursillos de técnicos visuales de obras públicas.

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