Sucesos de Madrid hoy

Falsificaban tarjetas para vender lo que compraban

MDO | Viernes 17 de septiembre de 2010
La Policía Nacional ha desmantelado el piso de seguridad de un grupo organizado de falsificadores de tarjetas bancarias. Compraban productos con esas tarjetas y los vendían en un domicilio de Madrid por un precio inferior al del mercado. Han sido detenidas cinco personas en la operación.

El fraude originado por los falsificadores es considerable y con un triple perjudicado: el titular de la tarjeta de crédito, el establecimiento comercial donde se producen las compras y la propia entidad financiera que se hace cargo de los abonos que se realizan con esa tarjeta fraudulenta.

Los miembros de este grupo delictivo se caracterizaban por su gran movilidad y adopción de medidas de seguridad para proteger la localización de sus domicilios. Llegaban incluso a viajar con frecuencia al extranjero para evitar ser detectados por una eventual investigación policial. A su pesar, sus viviendas fueron localizadas en las localidades madrileñas de Getafe y Parla.

El líder del grupo recibía las numeraciones de tarjetas por correo electrónico y principalmente de un colaborador del grupo ubicado en Grecia. Posteriormente, volcaba estos datos en soportes físicos y falsificaban documentación que les permitiera el uso de las tarjetas falsificadas. Por último comprobaban el funcionamiento de la tarjeta, para lo que efectuaban en primer lugar compras de poca entidad para, una vez observado que funcionan, ya pasar a adquirir objetos de alto valor y fácil salida en el mercado ilícito.

Estos objetos eran ofertados en un chalé de Parla que a su vez servía de residencia al líder del grupo. Eran vendidos en su embalaje original y por un precio inferior al de mercado, aunque en ocasiones su destino final eran los países de origen de los miembros del grupo, Guinea Ecuatorial y Nigeria.

La investigación culminó con la desarticulación del grupo organizado (tres detenidos) y el arresto también de otras dos personas que se encontraban en el chalé para comprar diversos efectos, a sabiendas de su ilícita procedencia. En los dos registros practicados se han intervenido 2.300 euros y 400 dólares en efectivo, 15 teléfonos móviles, cuatro televisores de alta gama, tres ordenadores portátiles, cuatro cámaras de fotos, una videocámara y un equipo de música, todos ellos nuevos y en su mayoría en el interior del embalaje original.