Laura Biela | Miércoles 15 de septiembre de 2010
Seguro que muchos de los amantes de las consolas han soñado alguna vez con diseñar su propio videojuego, con personajes y tramas elaborados por ellos mismos. Este próximo curso, este deseo se hace realidad. Arranca el grado en diseño y desarrollo de videojuegos.
Esta nueva carrera, enmarcada dentro del Plan Bolonia y pionera en España, alternará durante los cuatro años de titulación asignaturas tanto teóricas, como prácticas, haciendo especial hincapié en estas últimas, ya que la escuela pretende que el alumno elabore trabajos ya desde el primer año. Y no simples ejercicios solicitados por el profesorado, sino que serán tareas reales requeridas por las propias empresas. Para ello, se habilitará en el propio centro un 'in house lab', unos lugares de encuentro entre estudiantes y compañías para llevar a cabo sus proyectos. "Esta iniciativa es una oportunidad de trabajo y de motivación para algunos de los alumnos, ya que sólo podrán beneficiarse de estos laboratorios aquellas personas que verdaderamente se lo merezcan", explica a Madridiario Rafael Díaz, director de ESNE, Escuela de Diseño de la Universidad Camilo José Cela. Únicamente podrán hacerlo 10 o 12 alumnos del centro.
Estos estudiantes se escogerán en función de sus notas y de su rendimiento escolar, como premio al sacrificio y al esfuerzo. Los seleccionados serán los encargados de elaborar los proyectos de las empresas colaboradoras, trabajos que estas no pueden terminar por falta de tiempo o bien, por falta de personal. "De esta forma, ayudamos a las empresas con sus trabajos y formamos a nuestros alumnos con proyectos reales", afirma Díaz. Por otro lado, este "premio" tiene también otra intención: que los jóvenes se familiaricen con el trabajo en equipo y con algunos hábitos de conducta, como no llegar tarde al trabajo o entregar un producto a tiempo. "Queremos que los alumnos se sientan como en una empresa real y descubran lo que más les gusta", explica el director del centro.
Por otro lado, el plan de estudios de esta titulación cuenta también con prácticas obligatorias en el tercer curso. Durante los años anteriores, la escuela analiza las habilidades y destrezas de los estudiantes para buscar la compañía que más se adecue a las necesidades del estudiantes y donde este pueda desarrollar sus prácticas profesionales. En ese sentido, a pesar de ser una titulación nueva, la escuela ya cuenta con empresas como Sony y Microsoft para iniciar su beca. El contrato inicial es de tres meses, "aunque muchos de ellos superan este tiempo y les contratan", afirma el director de ESNE.
Todos estos casos prácticos, además de las clases teóricas, permiten a los alumnos saber "en quince días" si se han equivocado de carrera o no. "Queremos que los estudiantes estén convencidos del grado que están haciendo, ya que es una inversión", explica Díaz. El precio de la matrícula es de 8.000 euros al año y el propio director del centro quiere cerciorarse de que todas las familias que inviertan en estos estudios es porque realmente "el hijo o la hija quieren estudiar esta titulación". En este precio se incluye el mejor ordenador del mercado para cada alumno, un software legal y todas las herramientas necesarias para trabajar "como si se encontraran en una empresa real", comenta.
Demanda masiva
El grado en diseño de videojuegos ha tenido "un éxito rotundo", afirma el director, ya que en este curso, que arranca el 6 de octubre, comenzarán 120 alumnos repartidos en grupos de entre 25 y 30 personas y turnos de mañana o tarde. Algunos de ellos provienen de carreras como informática y otros simplemente han cursado algún bachillerato o formación profesional (FP). "Esta titulación está diseñada para comenzar desde cero, es decir que cualquier persona con selectividad o con FP puede estudiarla", aclara.
Esta demanda masiva ha provocado que la escuela de diseño ESNE cambie su ubicación para comenzar este proyecto. El nuevo curso empezará en la calle de Alfonso XIII, 97, un edificio de 6.000 metros cuadrados, que cuenta con una cafetería, un auditorio con 300 butacas, una biblioteca y espacios para las empresas, entra otras áreas. "Estas zonas empresariales, los 'in house lab', pretenden crear una subempresa dentro del campus y que nuestros estudiantes reciban formación en la propia escuela, antes de salir al mundo laboral", comenta Díaz. Tras finalizar la carrera, estos pueden escoger diferentes salidas: además de dedicarse al diseño de videojuegos, pueden trabajar también en televisión, en cine y en el mundo de los formatos multimedia, ya que durante la carrera se les forma en diferentes ámbitos, para que al salir al mundo laboral tengan un mayor abanico de posibilidades.
No obstante, independientemente del trabajo que escojan estos jóvenes al terminar su titulación, todos coincidirán en un mismo aspecto: "Pensar en diseño, es pensar en economía, ya que un buen diseño le garantiza al empresario ser exitoso en lo que vende o en lo que hace", afirma Díaz. El director defiende la teoría del diseño completo, que se basa en delinear un proyecto pero siempre pensando en el consumidor real. Por tanto, anima a los futuros diseñadores a elaborar productos de calidad, pensando siempre en el conjunto, no en una parte del todo. "Si un proyecto no está completo, no habrá desarrollo económico. Si no hay diseño, no hay calidad", concluye.