Un total de 387 orfebres y joyeros se dan cita este fin de semana en la 56 edición de Iberjoya. En ella se podrá comprobar hacia donde irá la próxima temporada un sector que nunca pasa de moda. El encuentro, que se inauguró este miércoles, se mantendrá hasta el próximo domingo 14 de septiembre en el recinto de la feria de Madrid (Ifema). Visite Iberjoya aquí.
La feria, en la que se darán cita casi 400 joyeros, se ha convertido desde hace años en un referente para conocer lo que se podrá encontrar en los escaparates en los próximos meses. Con esa intención acuden cada día miles de comerciantes, como Sanchís Salcedo o, incluso, diseñadores. Es el caso, por ejemplo, de Marta Junco, diseñadora de joyas. "Siempre vengo a comprar material que necesito para mis creaciones, pero también para inspirarme y dejarme sorprender por lo que encuentre".
Este año, sobre todo, le ha llamado la atención la variedad de colores de las piezas. "Aunque eso no quiere decir, necesariamente, que las joyas del año que viene vayan a tener esos colores", matiza. Lo que sí está claro es que la plata seguirá siendo un valor seguro. "El oro ha caído con la crisis -explica Susana Martín, de la firma Promojoya-. Ha subido mucho de precio y le ha sustituido la plata, que es lo que más se lleva".
Este año, al igual que el conjunto de la economía, el sector de la joyería confía en empezar a dejar atrás una crisis económica que en los dos últimos años ha supuesto un importante retroceso. Según datos del Instituto de Comercio Exterior (ICEX), la facturación de la joyería en España alcanzó el año pasado los 1.500 millones de euros, una cifra que sirve para situar a España como el cuarto país fabricante en todo el mundo -sólo por detrás de Italia, Reino Unido y Suiza-.
Además, las colecciones presentes en Iberjoya han demostrado que tienen fuerza suficiente como para competir en el extranjero. No en vano, España ingresó en 2009 366,29 millones de euros procedentes de la exportación de joyas y relojes. El dato, aún siendo positivo, es un 14,9 por ciento más bajo de lo que era antes de la temida crisis.
La calidad del sello 'made in Spain'
El secreto de tan buenos resultados, según los expertos, reside en la alta calidad de los productos 'made in Spain'. "Para nosotros, desde luego, la calidad es un sello de identidad", explica Salvador Pellicer, de la firma Salvatore. Su stand es un ejemplo de lo que se puede ver en la feria. En él hay desde pequeñas piezas que rondan los 50 euros "hasta una colección exclusiva inspirada en motivos indios" que puede alcanzar los 2.000 euros.
Tanto Salvador Pellicer como Susana Martín son dos asiduos de la feria. En ella aprovechan para captar nuevos clientes, pero también es una oportunidad para tener un contacto más directo con los que ya son fijos. "Nosotros estamos en Sevilla -explica Martín-, así que aprovechamos la feria para mantener el contacto con nuestros clientes del norte a los que no podemos ver a lo largo del año".
Pero también hay debutantes que buscan, sobre todo, un poco de visibilidad para hacerse un hueco en el mercado. Es el caso de Paulo Pereira, que presenta su firma 'Nuvoo'. "Estamos empezando y venimos a darnos a conocer. Estar aquí cuesta dinero, pero es una inversión que merece la pena para enseñar tu producto", sentencia.
En cuanto a las piezas, según explica Pellicer, los joyeros se están volcando por los brazaletes y sortijas "de volúmenes muy grandes". Algo en lo que coincide la responsable de la firma Promojoya. "Las colecciones que más se venden son las de piedras grandes, espectaculares, con colores azules, naranjas o rojos".
Bisutex se hace mayor
Este año, además, Iberjoya comparte espacio con la que ya es -con 430 participantes- la mayor convocatoria de Bisutex, la feria de la bisutería. Entre ellas están los principales fabricantes, importadores y grandes marcas internacionales vinculadas al mundo de la moda, algo que revela la fortaleza de la feria y de un sector cuyas señas de identidad se encuentran en la innovación, la calidad y el valor del concepto moda.
En esta ocasión, el abanico de tendencias es más ecléctico. Los expositores, abarrotados, dejan ver piezas que combinan las líneas más urbanas con piezas románticas e inspiradas en el arte oriental. "Este año, sobre todo, nos están pidiendo ágatas -explica Maryan, de la firma alemana p&z stones-. Pero en general lo que más se llevan son piedras naturales para hacer collares".