Rafael Martínez-Simancas | Lunes 06 de septiembre de 2010
Lo que se ha visto ante las puertas de los juzgados de Plaza de Castilla es algo bastante poco ejemplar. Primero porque se trata de un alto representante de la Comunidad de Madrid que arremete contra el consejero de Presidencia, Francisco Granados, diciendo que no le consiente al consejero lo que no le toleraría ni a su padre. Y todo lo que le pidió el consejero es que reflexionara acerca de su detención en la M-40. Y, después, porque le ha pedido a la presidenta que le cese puesto que no admite la renuncia voluntaria al cargo.
Veamos, el problema lo tiene él y no el gobierno regional, salvo que se empeñe en mantenerse en el puesto hasta que le llegue un motorista con la carta, o un sms con pocas palabras pero acertadas. Supongo que cuando deseas las cosas con fuerza se terminan cumpliendo.
Confunde Jesús Neira una falta con un delito, y conducir triplicando la tasa máxima permitida, lo es. El colmo del disparate es pensar que detrás de su detención hay un montaje. Reconozca su delito, cumpla con su responsabilidad civil y quede bien con la sociedad madrileña dimitiendo de su puesto en el Observatorio Regional contra la Violencia de Género. Lo demás, sus pulsos con el consejero de Presidencia, o sí no le cogen el teléfono en la Puerta del Sol cuando llama, forma parte de una comedia que nunca se tuvo que rodar. (Y de un vino que no debió catar).
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