Opinión

A vueltas con Madrid

Pedro Fernández Vicente | Miércoles 18 de agosto de 2010
Las primarias empiezan a mover todas las estructuras políticas, porque unas elecciones internas no afectan solo al partido que las disfruta o padece, según las perspectivas, también a sus contrincantes. La convocatoria interna en el PSOE es un plato agridulce para el PP. Es verdad que en un primer momento puede dar lugar a un debate 'familiar' que beneficia poco a los protagonistas y permite mirar con cierto relax a los oponentes, pero la generalización de pérdida de poder de la gran maquinaria central de un partido, aunque sea poco, pone en cuestión a todos. Y no sólo eso. Estas primarias no pasarán desapercibidas. De momento, Tomás Gómez, que era desconocido para una buena parte de la población madrileña, empieza a conquistar algunas voluntades por su valentía al enfrentarse al poder de la forma que lo ha hecho. Le ha dado un protagonismo en los medios que no ha tenido durante los últimos tres años, por su ausencia de los órganos de debate. Seguro que si vuelven a repetir esa encuesta que, dicen, que han hecho en el PSOE sobre la candidatura más conveniente para enfrentarse a Esperanza Aguirre, entre Jiménez y Gómez,  arrojaría una menor distancia entre ellos. Gómez ha ganado en imagen y, además, la prudencia de su enfoque está siendo buena.  Empieza a ser más creíble que otro candidatos anteriores del mismo partido y con las mismas intenciones. De eso empiezan a darse cuenta quienes quisieran verle derrotado por la Ministra de Sanidad e, incluso, hay quien sospecha que esta evolución no tiene marcha atrás.

De todas formas ni Tomás Gómez ni Trinidad Jiménez van a ganar las elecciones en Madrid, a lo máximo que puede aspirar el PSOE en la Comunidad capitalina es a quitarle al PP la mayoría absoluta, lo que, hipotéticamente, le permitiría conformar un gobierno de características especiales con IU. Pero las cosas han cambiado en Madrid y esa opción se aleja notablemente en las elecciones de Mayo de 2011. La Cámara madrileña no estará representada sólo por los tres partidos tradicionales: PP, PSOE e IU. Hay que tener en cuenta, que si todo transcurre con normalidad y tal como hemos visto en las elecciones generales, en la próxima legislatura veremos a UPyD sentada en un número de escaños indefinido, todavía, pero reales. Una circunstancia que cambiará y mucho las posibles consecuencias de que el PP perdiera  la mayoría absoluta. Para empezar es posible que socialistas e IU no pudieran tampoco formar ese gobierno que se presume, por falta de votos en la investidura. Y, después, no sabemos, ni nosotros y posiblemente ni Rosa Diez, cómo actuaría en caso de convertirse en una fuerza política con cierta capacidad para dar o quitar apoyos determinantes. La opción 'Rosa' en Madrid  podría responder a esa alternativa de centro que, en su día, representó el CDS y ya sabemos que su éxito consistió en dejar gobernar a la mayoría sin interceder en contra de la voluntad popular.  Sus decisiones posteriores y otras circunstancias le llevaron al fracaso.

En definitiva y para no especular sobre lo que todavía no conocemos, la llegada de UPyD a la Asamblea de Madrid obligará a nuevos planteamientos y a negociaciones distintas para la legislatura que empezará a caminar en el mes de Junio de 2011 y que pase lo que pase, las espadas están en alto.

TEMAS RELACIONADOS: