La secretaria de Comunicación del PP de Madrid, Lucía Figar, ha afirmado que la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, es "una candidata a palos" que viene a la región "obligada" por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Figar se ha pronunciado así después de conocerse que Jiménez
se batirá en primarias con Gómez para conseguir ser la candidata del PSOE a la Comunidad de Madrid de cara a los comicios de 2010.
"Jiménez es una candidata a palos, viene a Madrid en contra de su voluntad obligada por Zapatero con el único propósito de acabar con Tomás Gómez en la
guerra abierta que hay en el seno del PSOE. Esto no es un verdadero proceso de primarias; es una batalla entre la dirección regional del PSM y la federal, entre Gómez y Zapatero, que es quien verdaderamente se presenta", ha aseverado a Europa Press.
Desde su punto de vista, Jiménez es "únicamente una delegada de Zapatero que viene en contra de su voluntad para intentar acabar con quien ha osado a echar un pulso" al presidente del Gobierno. La dirigente popular ha recalcado que la actual ministra de Sanidad "
ya fue paracaidista" en Madrid cuando se presentó como candidata para el Ayuntamiento de la capital, momentos en los que "fracasó y salió huyendo". "Su tarjeta de presentación ante los madrileños es conocida", ha resumido.
Génova pide su dimisión
En clave nacional, el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, ha exigido la dimisión "inmediata" de Trinidad Jiménez como ministra de Sanidad y Política Social, al considerar que
no puede compaginar este cargo en el Gobierno central estando inmersa en las primarias en el Partido Socialista de Madrid (PSM) para ser candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid en las próximas elecciones autonómicas.
Preguntada esta mañana por la
posibilidad de renunciar a su cartera, la propia ministra ha recalcado que no existe ninguna incompatibilidad legal entre ambos puestos, por lo que dejará de ser ministra cuando el presidente del Gobierno se lo pida. Asimismo, ha recalcado que Zapatero no le ha pedido volver a Madrid, sino que ha sido una
decisión propia "meditada profundamente".