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Cinco meses viviendo en una grúa para protestar por impago

MDO/E.P. | Martes 03 de agosto de 2010
Doney, el trabajador que se subió a una grúa para protestar por impago cumple este martes cinco meses encaramado a la estructura de 40 metros y asegura que se va a mantener allí hasta que la compañía le abone el dinero que le debe.

Bajo el lema 'Ploder Uicesa. Paga ya', son ya tres los trabajadores que se han subido a la grúa. El primero en subir fue David Cediel, posteriormente subió Sandy y finalmente Doney. Los dos primeros abandonaron la protesta por motivos familiares.

La grúa en cuestión está ubicada en las obras de construcción del subterráneo de la Plaza del Padre Vallet, en pleno centro de Pozuelo. El trabajador reclama que Ploder Uicesa, una de las empresas que ejecuta las obras, abone la deuda de 150.000 euros que tiene con la firma para que él trabaja, Jigar S.A.

El trabajador ha solicitado a Ploder que "abandone su actitud" y "que pague" para "que termine todo esto". "Tienen que abandonar la actitud de no pagarnos porque no es por falta de dinero. Dinero tienen. Todas las empresas que están trabajando están cobrando por adelantado. Así que por dinero no es. Ya les he dejado muy claro que pienso seguir aquí hasta el final", ha añadido.

Suspensión de pagos
No obstante, Doney ha explicado que Ploder entró en suspensión de pagos "hace casi seis meses". "Es una suspensión de pagos que no la veo clara porque el Ayuntamiento le ha estado pagando. La obra está valorada en 27 millones de euros, así que no entiendo cómo no pueden sacar 150.000 euros para pagarnos por un trabajo que hemos hecho", ha puntualizado.

Por otra parte, en el caso de que Ploder no pague, Doney ha pedido al alcalde de la localidad, Gonzalo Aguado, que intervenga para que Ploder abone los 150.000 euros a su empresa. "Tiene todos los medios para ayudarnos". "Podría intervenir y pagarnos a nosotros directamente y descontarlo de la factura de Ploder. Está demostrado que esta empresa nos debe ese dinero. Hemos estado trabajando aquí", ha subrayado.

Vivir en una grúa
Doney asegura que es "muy duro" vivir en la estructura donde tiene una movilidad "muy reducida" y que tan sólo puede estar sentado o tumbado. Por este motivo, ha indicado que ha perdido masa muscular. "Cuando hacía frío me abrigaba y era más llevadero. Para el calor no tengo nada para superarlo. Sólo me queda aguantar", ha añadido.

El trabajador ha explicado que a la estructura sólo le pueden subir agua, comida y el móvil cargado. "No me dejan revistas, ni libros ni nada con lo que distraerme. Continúa la presión. Afortunadamente, me quedaron tres libros. Llevo 150 días con 150 noches que se hacen eternas", ha lamentado.