Transportes

Carreteras dignas de la Fórmula 1

Transportes prueba un innovador asfalto en la carretera de Campo Real

Ángel Calleja | Miércoles 04 de agosto de 2010
Una carretera como para aguantar un gran premio de Fórmula 1 o el aterrizaje de un Airbus-380. La Consejería de Transportes va a poner en marcha una iniciativa pionera que, de resultar positiva, hará que todas las carreteras regionales luzcan un asfaltado digno de un Gran Premio de Fórmula 1. Eso y un importante ahorro en la conservación de las carreteras regionales.

El proyecto, que ya está en ejecución, consiste en colocar un firme de alta duración, capaz de aguantar 30 años sin apenas mantenimiento en lugar de los 20 actuales y que ya se utiliza en el circuito urbano de Fórmula 1 de Valencia (Gran Premio de Europa) y en las pistas del Aeropuerto de Barajas.

La carretera elegida es la M-220 que conecta Campo Real con la A-3, una vía que soporta cada día 2.900 vehículos de los cuales un 29% son pesados. Como explica el director general de Carreteras, Borja Carabante, se invertirán 2,1 millones de euros para rehabilitar 8,7 kilómetros de la misma. Un tramo de ellos se asfaltará de la forma tradicional para comparar la velocidad de desgaste y comprobar la rentabilidad de la inversión.

La técnica, resume el ingeniero Antonio Villaescusa, consiste en reciclar el firme existente y reutilizarlo sobre la carretera añadiéndole cemento. Esta capa, que sirve de base, es capaz de aguantar "más de 30 años" sin ningún problema y con la única obligación de renovar la capa de rodadura (la más superficial) cada cinco años en función del desgaste previsto. A continuación se extiende sobre la anterior una mezcla con alto contenido en betún y por tanto muy flexible, que absorbe las deformaciones y protege a la base de las posibles fisuras y filtraciones de agua, dado lugar en conjunto a una carretera mucho más resistente que la anterior.

Sensores de medición
Antes, la carretera tenía un firme escaso para la densidad de tráfico diaria que acumulaba (25 cm. de espesor). El reciclado in situ de ese material, además de ahorrar en costes del desescombro, las tasas de residuos y el transporte de los mismos —con el CO2 que genera el uso de vehículos para esa tarea— permite construir una base sólida sobre la que colocar después las nuevas capas asfálticas. La diferencia de la nueva carretera M-220 será que, además de eliminar una curva considerada un punto negro, el asfalto es algo más brillante que el anterior.

Dado que la iniciativa y la técnica son pioneras en España en lo que a su aplicación en carreteras convencionales se refiere, el Centro de Estudios de Experimentación y Obras Públicas y el Instituto Español del Cemento y sus Aplicaciones (CEDEX-IECA) se ocuparán de la medición y las comprobaciones mediante sensores instalados en la propia carretera.

"Hemos colocado cuatro elastómeros en la vía que medirán la deformación del firme, además de sensores de temperatura en el pavimento y un sensor para medir el nivel de humedad en el terreno bajo la carretera. Calculado un incremento del tráfico anual del 2% creemos que la nueva carretera puede durar 30 años prácticamente sólo con darle una mano de pintura", bromea Villaescusa.

Cuesta un 5% más
Si los resultados son positivos, la Dirección General extenderá el sistema de la carretera de Campo Real al resto de las vías regionales. "Es viable. El coste actual es sólo un 5% superior a lo que nos cuesta el asfaltado normal de una carretera, pero en cuanto lo generalicemos, como ocurrió con el pavimento reciclado, valdrá lo mismo y ahorraremos mucho dinero al ciudadano en conservación de los 2.600 kilómetros de las carreteras regionales. Ese coste hoy es inasumible y tenemos que buscar soluciones para reducirlo", subraya Borja Carabante.

Este tramo experimental coloca a Madrid "en la vanguardia de los avances en el transporte por carretera, en la eficiencia energética y en la seguridad de los conductores, que es el objetivo", según Carabante.