Otro día más de protesta en Metro. Los trabajadores hacen paros con servicios mínimos del 50 por ciento este viernes en una jornada que transcurre con normalidad y las reacciones políticas se suceden. La compañía había aclarado este jueves que sólo pueden recortarse, tal y como establece la ley, las partidas de gasto de personal, y que por eso, otros apartados, como el de la publicidad, no entran dentro de la negociación. Un incidente con piquetes marcó el comienzo del día.
Los paros convocados para este viernes en el suburbano madrileño han dejado pequeños retrasos en las horas punta y lo más anecdótico ha sido el desalojo de un tren que se ha producido a primera hora de la tarde,
cuando una avería ha obligado a parar la línea, los viajeros se han negado a viajar y ha tenido que intervenir la Policía.
En concreto, este incidente se ha producido en la estación de Gregorio Marañón, en el andén de la línea 10, cuando se ha averiado una de las puertas de un vagón que realizaba el recorrido dirección Puerta del Sur. Como el tren no podía seguir circulando, se ha pedido a los viajeros que desalojasen el tren.
Era la
séptima jornada de huelga en el suburbano madrileño desde que a finales del mes de junio los sindicatos convocaran paros en protesta de la rebaja salarial del 5 por ciento que contempla para los empleados públicos la nueva Ley de Medidas Urgentes, aunque en el caso de Metro de Madrid se les deja en un 2,15 por ciento. El seguimiento de la jornada de huelga es del 29% para la compañía mientras que los sindicatos lo cifran en un 90%. Precisamente este viernes hay un 13% menos de viajeros que hace un año, según informaron fuentes de la compañía.
Como
dato polémico de la jornada, un miembro de un piquete informativo de la huelga de Metro de Madrid ha sido detenido este viernes por la mañana por la Policía por coacciones y atentado contra agentes de la autoridad, que protegían a un empleado que intentaba acceder a su puesto de trabajo.
Las negociaciones continuarán este sábado mientras que el lunes los trabajadores volverán a reunirse para conocer los últimos avances de la negociación y decidir si siguen con huelga o no. Los sindicatos y dirección tienen
hasta el 20 de julio, cuando se cierre la contabilidad de las nóminas, para llegar a un acuerdo porque si no es así, se aplicará directamente la reducción del 5 por ciento tanto en el mes de junio -que no se hizo efectiva porque cuando entró en vigor la ley las nóminas estaban ya hechas- como en el mes de julio.
El trabajador de Metro, con un sueldo medio de 2.000 euros netos, dejaría de cobrar este mes
unos 200 euros, a los que se les suma otros 300 euros como máximo que pueden dejar de percibir por haber secundado la huelga los últimos tres días del mes de junio (cien euros menos por día). Los sindicatos, aseguran, tienen otras ofertas que permiten el ahorro sin necesidad de tocar los salarios pero lamentan que no se les escuche en este sentido. Desde la compañía, se ha explicado que por normativa, sólo se pueden tratar los gastos de personal y rechazan, por tanto, que por ejemplo, se incluyan en estos recortes, las cantidades que no van a abonarse por la huelga.
Críticas a la actitud de Aguirre
El coordinador general de IU de la Comunidad de Madrid, Gregorio Gordo, ha considerado que la huelga en Metro es "un conflicto promovido y generado por Esperanza Aguirre que no tiene ninguna lógica ni ningún sentido". Gordo ha criticado que esta situación es la "sinrazón" de la presidenta regional y le ha reprochado "su obsesión por recortar ocho millones de euros en el Metro cuando en los últimos años sus políticas fiscales han supuesto unos regalos de 1.100 millones de euros para las rentas más altas".
En este sentido, ha insistido en que el ahorro de ocho millones que propugna Aguirre "está más que conseguido" y, sin embargo, "la presidenta autonómica sigue insistiendo en su actitud de
criminalizar a las víctimas del conflicto, que son los trabajadores, cuando el agresor real es el Gobierno regional".