Opinión

Inmovilizada por agentes de movilidad

Nino Olmeda | Martes 13 de julio de 2010
Sucedió hace pocos días. Parece inverosímil pero pasó. Era una tarde normal y calurosa, como muchas de este verano de altas temperaturas de todo tipo:
deportivas, políticas y circulatorias. España no había ganado todavía la Copa
del Mundo de fútbol, la huelga general de los trabajadores de Metro  había
colapsado la ciudad y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza
Aguirre, estaba a punto de anunciar que las movilizaciones iban contra ella,
que  tenían carácter político los paros de los empleados metropolitanos y que
los  sindicatos no se quejan de los ajustes realizados por el presidente del
Gobierno  de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y sí protestan porque ella ha querido  ser más de derechas todavía recortando también a los trabajadores de empresas públicas regionales. La mandataria madrileña estaba a punto de exponer, ante los  medios de comunicación que estábamos en la sede popular de Génova, las  reflexiones que había soltado ante el Comité de Dirección del PP de Madrid,  cuando recibí una llamada que me hizo alucinar y pensar en los servicios benéficos de los agentes de movilidad del ayuntamiento de Madrid dirigidos, igual que los agentes de Policía Municipal, por el edil Pedro Calvo, al que  recordé cuando me contaban lo sucedido.

Una moto quedó bien aparcada en las  cercanías de Callao, sufriendo el sol que calentaba lo suyo, y su conductora se fue a hacer sus cosas. Cuando regresó se dio cuenta, al ir a arrancarla, que no  podía ponerla en marcha. No tenía las llaves. ¿Dónde las habría dejado? Mientras  buscaba en su bolso y en sus bolsillos, fue avisada de que un agente de  movilidad vio la llave puesta y se
la quedó para que nadie tuviese la tentación  de sustraer la moto. ¡Que guay,
los polis sin pipa que dirigen el tráfico  preocupados por los demás y además
benéficos¡ La moto y su conductora, salvadas  por la bondad municipal.

No fue así. La chica de la moto se dirigió a los  agentes y preguntó por su
llave. Mala suerte. El que levantó la llave, se fue a hacer gestiones y se las
llevó con él. Sus compañeros de uniforme no querían  saber nada, se negaron a identificarse y además trataron a la motera como si  fuera una consumidora y no una ciudadana que paga impuestos, respeta las leyes y  piensa que los servidores públicos están para eso, para servir a las personas y  no para parecer  agentes de la porra. Desde la primera llamada  habían  transcurrido unos 40 minutos y yo seguía atento a lo que decía Aguirre sobre las  huelgas políticas. De pronto, un sms me informa que “aquí sigo esperando como una gilipollas, con la sensación de que, encima, se ríen de mí. Son  impresentables”.

El agente con la llave de la moto inmovilizada en su bolsillo seguía haciendo
gestiones y sus compañeros no accedieron a localizarlo hasta que  fueron
preguntados si tenía que buscar su llave en el despacho de Pedro Calvo. Esos
chiquitos que dirigen el tráfico podrían tener sentido común y,  después de una
buena obra,  pensar en el ciudadano y no en castigarle por  dejarse las llaves
puestas.

Había risas entre ellos, los que recibían las llaves que llegaron también en
moto, quizá se sintieron graciosos pero haría mas gracia  si se hubiesen
identificado y dado explicaciones de su buena obra del día, la  que hizo perder
una hora a la que conducía la moto que quedó inmovilizada por  unos agentes de movilidad muy graciosos pero con el sentido común tan perdido como el agente que se llevó las llaves.

¿Y qué piensa de esto Pedro Calvo? ¿Sabe mi querido amigo que le dijeron a la motera, después de devolver una llave levantada sin pensar en el ciudadano, quea partir de ahora dejarán de ser benéficos y permitirán que  los cacos roben motos en sus narices? Serán necios.
 


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