Transportes

El desbroce de los márgenes de las carreteras costará 6,5 millones

MDO | Jueves 08 de julio de 2010
El Consejo de Gobierno aprobó este jueves una partida de 6,5 millones de euros para contratar actuaciones de segado y desbroce en los márgenes de las carreteras regionales para los años 2010 a 2013. Estos trabajos, que se realizan periódicamente a lo largo del año, son esenciales para evitar que el crecimiento de la vegetación en los márgenes reduzca la visibilidad de los conductores o favorezca la propagación de incendios si se arrojan cigarrillos mal apagados desde los vehículos.

El vicepresidente, consejero de Cultura y Deporte y portavoz, Ignacio González, recordó en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, que con estos trabajos de limpieza y desbroce, en 2009 se recogieron un kilogramo de basura por kilómetro y día, que fue separada en origen según el material (plásticos y envases, papel y desechos orgánicos) para facilitar su posterior reciclado.

El contrato aprobado este jueves cubrirá tareas que van desde la siega mecánica, la limpieza de márgenes, las podas y talas, hasta la estabilización de taludes y la instalación de pantallas acústicas. Igualmente, el presupuesto incluye el ajardinamiento de isletas y travesías, con la implantación de sistemas de riego para su perfecto mantenimiento. También se realizarán plantaciones y la reforestación de los márgenes de algunas carreteras.

Apuesta por el medio ambiente

La Comunidad de Madrid, a través de la Consejería de Transportes e Infraestructuras, ha sido pionera en la apuesta por el medio ambiente, dentro de unos trabajos que tradicionalmente se diseñaban según criterios exclusivamente de seguridad. Para ello, los técnicos regionales contratan personal especializado en medio ambiente para realizar unas tareas de poda que históricamente realizaban los peones camineros encargados de la  conservación y limpieza de las vías. Como consecuencia de ello, las técnicas agresivas se han sustituido por procedimientos novedosos que contribuyen a preservar la buena salud de los árboles.

Así, por ejemplo, los restos de las podas se transforman en compost o abono orgánico bien mediante el astillado “in situ” y su distribución en los propios márgenes de las carreteras, o bien trasladándolos a centros de tratamiento de residuos autorizados donde son sometidos a un proceso de transformación.

Estos trabajos persiguen evitar la caída de ramas o árboles sobre la carretera y que la vegetación oculte la señalización o disminuya la visibilidad en determinadas zonas, como curvas o cruces. Además, en las zonas de alta montaña y con riesgo de nevada la poda evita que la acumulación de nieve provoque la rotura y caída de ramas.