Opinión

La patata online

Rafael Martínez-Simancas | Martes 06 de julio de 2010
A partir de ahora los mercados madrileños tendrán acceso a Internet para que el personal tramite los pedidos mediante los correspondientes artilugios electrónicos. Dicen que así es más sencillo y se hace la lista de la compra que da gusto, pero también es posible que se carguen el sentido tradicional del mercado que es ir a comprar y la correspondiente charleta con el tendero, la mayor parte de ellos sociólogos que tramitan por la vía de urgencia cuestiones de mayor enjundia: política, religión, amor, fútbol.

Pertenezco a ese grupo de gente rara que cuando visita una ciudad nueva intenta acercarse al mercado para ver lo qué se vende, (y para disfrutar de las conversaciones de mostrador).

La patata online de Villanueva seguro que se tramita mejor y, también, estoy convencido de que dentro de no mucho descargaremos el pedido en unos terminales dotados de banda electrónica. Lo que me preocupa es que se acaben los tenderos y al final uno sea el que recoja la bolsa diciéndole adiós a una máquina. Así empezaron las gasolineras y, ahora, sólo te agradece la visita una voz de autómata que dice: “buen viaje”. Y punto pelota.

Madrid ha hecho una reforma espectacular en el mercado de San Miguel de tal manera que se parece al de la Boqueria de Barcelona. Nos han quedado unos puestos lustrosos que tiene sabor de lo antiguo y diseño de vanguardia. Y lo que es más importante: se despacha el género con punto cheli.

Lo que me preocupa es lo que pueda pasar con los demás puestos de mercados de abastos de barrio, esos de toda la vida que resisten el envite de las grandes superficies.

Quizá sería mejor potenciar el trato humano que el cibernético. Me sigue pareciendo que para vender hace falta la frescura del tendero/a, y eso no es lo mismo en vivo y en directo que en vivo.com.

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