Metro de Madrid ha reiterado su disposición a comenzar la negociación con los representantes de los trabajadores, pero "una vez que los sindicatos desconvoquen la huelga convocada para cuatro días de la próxima semana, del 13 al 16, y cuatro de la siguiente, del 20 al 23", según han afirmado fuentes de la dirección de la empresa.
Sin embargo, la asamblea de trabajadores de Metro ha decidido desconvocar la huelga del servicio que mantenían desde hace una semana y también que, en caso de no llegar a ningún acuerdo con la empresa en la próxima semana, podrían recuperar los paros a partir del próximo 13 de julio, aunque esta decisión se debería adoptar en una nueva asamblea que tendrá lugar el día precedente.
Metro de Madrid ha añadido que estudia enviar una carta a los trabajadores del metropolitano junto con la nómina de julio en la que se les informaría de la reducción del 5 por ciento de sus sueldos "en aplicación de la Ley", pese a que la Asamblea de Madrid ha aprobado una enmienda aplicable de modo específico a los empleados de Metro. Esa cláusula permitiría rebajar en el 2,15 por los gastos de personal y buscar así una "solución diferente" para los trabajadores de esta empresa. La compañía advertiría en esa misiva a todos los trabajadores de que si continúa la huelga, se tendría que aplicar lo que establece la ley, además de la reducción de la parte proporcional en sus salarios por los días de huelga dejados de trabajar.
Asamblea de trabajadores
Los trabajadores de
Metro de Madrid están muy enfadados con los medios de comunicación. Les acusan de "manipular" la información y de poner a los ciudadanos madrileños en su contra. Por ello, la primera de las dos asambleas de este lunes ha sido
a puerta cerrada, aunque los altavoces han permitido que la prensa escuchara lo que sucedía.
En esta primera reunión, unos 3.000 trabajadores acordaron por amplia mayoría dar
una semana de tregua a usuarios y responsables de Metro no convocando más jornadas de huelga. "La opinión pública tiene que saber que no queremos perjudicarles, no es una 'huelga salvaje' como muchos dicen, lo salvaje es romper el convenio", afirmó, entre aplausos, un miembro del sindicato
Solidaridad Obrera.
Según aseguró el portavoz del Comité de Huelga,
Antonio Asensio, durante esta semana los empleados del suburbano pretenden alcanzar un acuerdo con la empresa. Y es que los trabajadores parecen decididos a no abandonar sus reivindicaciones. Aseguran que, si no consiguen sus objetivos -eliminación de los más de 2.000 expedientes abiertos, suspensión de la rebaja salarial-, el próximo lunes se reunirán de nuevo para concretar nuevos paros a partir del 13 de julio.
Negociación estancada
Las negociaciones entre el Gobierno regional y los sindicatos de momento están en
standby. La semana pasada tuvieron lugar
dos encuentros en los que, aunque hubo diálogo, no se alcanzó ningún acuerdo. La empresa puso como condición para negociar la desconvocatoria de la huelga indefinida. Con este paro de siete días parece que los sindicatos dan un paso al diálogo. "Somos personas decentes y razonables", afirmó Asensio, quien añadió que están abiertos y disponibles en cualquier momento para sentarse a negociar.
El gerente del Consorcio Regional de Transportes,
José Manuel Pradillo, por su parte ha insistido en que la Comunidad "siempre ha estado abierta a negociar". No obstante Pradillo ha recordado que "venimos de una huelga salvaje, con incumplimiento de los servicios mínimos".
Parece que la clave de la negociación está en los sueldos. Mientras la Comunidad está dispuesta "sí o sí" a hacer efectiva la rebaja salarial, los sindicatos aseguran que si se alcanza el acuerdo "en ningún caso pasará por una bajada en los salarios".
Aguirre, confiada
La presidenta de la Comunidad,
Esperanza Aguirre, de hecho ha asegurado ante la dirección de su partido que no tiene intención de ceder ante las exigencias de los sindicatos, según informa Europa Press. En su opinión, los convocantes de los paros del suburbano han perdido esta batalla porque nadie les da la razón en la calle.
Tras el caos, calma tensa
Y es que después de que el martes y el miércoles la ciudad viviera
un auténtico caos con el metro cerrado al no cumplirse los servicios mínimos; el jueves y viernes, el suburbano funcionó al 50 por ciento; y, durante el fin de semana, la red funcionó con normalidad, dando una tregua a los madrileños e intentando los trabajadores acercar posturas con la dirección de la compañía
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