Mara Colás Amor | Lunes 05 de julio de 2010
Estamos en el comienzo de un mes incierto, lleno de cambios personales y laborales, con muchos desplazamientos vacacionales.
Esta semana de nuevo estará llena de interrogantes sobre que ocurrirá con la huelga que mantienen activa e intermitente los trabajadores del metro madrileño, tan libres ellos sindicalmente como para tener en jaque a esta gran ciudad sin que nada ocurra para evitarse y que esperemos esto sirva de precedente para evitar que se repita algo tan intolerable y con efectos tan caóticos en un futuro.
Este panorama es tan desolador que solo dan ganas de recordar alegrías que nos llegan inesperadas. Quiero dar las gracias a Rafael Nadal por el milagro de conseguir que nos guste a todos el tenis, que cualquier tiempo empleado sea un disfrute viéndole jugar, por hacernos sentir orgullo de su fuerza, la pasión que encierra su corazón y ese espíritu de lucha enorme e invencible que le hace ser el mejor del momento y probablemente ya uno de los tres tenistas mejores de la historia, con sólo 24 años.
Gracias Rafa por ser tan español, tan gran deportista, tan buen ejemplo para tantos jóvenes, por ser un hombre tan grande como sencillo en tu enorme éxito. Son tantos los títulos que acumula cada año, a pesar de sus rodillas, que Rafa hace que parezca fácil conseguirse.
Enhorabuena Nadal por ese segundo Wimbledon ganado de manera impecable, que hace historia de nuevo en el deporte Español.
Y si hay que reconocer éxitos rotundos de deportistas españoles, Jorge Lorenzo arrasó en el gran premio moto GP de Cataluña, y el enorme Pau Gasol ha sido ganador del anillo de la NBA. Sólo falta ahora que nuestra selección nacional de fútbol, aunque le moleste tanto a Laporta, siga avanzando ganando los partidos finales del campeonato mundial para que todos ellos, nuestros deportistas nacionales sigan dándonos alegría a la vez que lecciones de esfuerzo, coraje, valentía, tesón, constancia y fe en que cualquier meta se puede lograr...
Ojalá todas las representaciones públicas que tenemos fueran como las deportivas, líderes indiscutibles en imagen mundial, al contrario que en economía y clase política, que somos el furgón de cola. Aprendan políticos como se llega y cautivan tantos corazones.
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