Opinión

Atrapados en Madrid

Rafael Martínez-Simancas | Miércoles 30 de junio de 2010
Descartado que en el metro viajen los presidentes y consejeros delegados de las grandes corporaciones que cotizan en el IBEX llegaremos a la conclusión de que los sindicatos han convocado una huelga para entorpecer la vida cotidiana de otros trabajadores. De manera gratuita se lanzaron al monte de negar los servicios mínimos y de igual manera someten a la población a la espera de lo que suceda la semana que viene. A efectos de transporte suburbano aquí estamos en libertad condicional con cargos, demasiado castigo para los viajeros convertidos en rehenes de la negociación de un convenio que no les afecta, (cada cuál sufre el suyo sin cortar la vida de los demás).

Bien está reivindicar lo que uno tenga por justo pero hacer de eso un acto de rebeldía encanallada no es de recibo. Vistos los atascos y las colas en las paradas de autobús en Madrid no manda ni Zapatero, ni Aguirre, ni Botín, mandan los sindicatos del Metro que son los que deciden qué baile se toca y en qué momento.

No es tolerable que en la mesa que presiden los dirigentes del comité de huelga aparezca un cartel que rima la cuantía del porcentaje con el nombre de la presidenta regional. Les habrá parecido muy ocurrente pero eso es una pintada de puerta de WC, no tiene categoría intelectual, al revés, y dice bastante poco del talante de su autor.

Deberían revisar su actitud porque igual se han pasado de frenada. Han conseguido que se pusieran de acuerdo Blanco, Aguirre, Rubalcaba y Amparo Valcarce. Mientras tanto a buscarse la vida y a esperar a que llegue el autobús.

correo@rafaelmartinezsimancas.com

TEMAS RELACIONADOS: