Pedro Sánchez | Martes 29 de junio de 2010
El Tribunal Constitucional acaba de pronunciarse sobre el recurso presentado por el PP contra el Estatuto catalán. El fallo indica la constitucionalidad de la norma, lo que implica la derrota política del PP que trató desde el principio, de encender la llama del anticatalanismo para, enfrentando al resto de España con Cataluña, arañar algunos votos. El fallo del alto Tribunal echa un jarro de agua fría sobre tal estrategia y declara únicamente inconstitucional una de las 290 impugnaciones presentadas por el PP al Estatuto.
Queda claro: ni se rompe España, ni el Estatuto representa una deriva soberanista de los partidos catalanes. Al contrario: el Estatuto representa la voluntad catalana de pertenecer a España y hacerlo dentro de los límites constitucionales. La estrategia hipócrita del PP tratando de envenenar las relaciones del resto de territorios de España contra Cataluña – recordemos la campaña de recogida de firmas en el resto del país contra el Estatuto-, o presentando un recurso po-lí-ti-co contra artículos del Estatuto catalán, cuando apoyaban (el PP) idénticos artículos al catalán recogidos en su literalidad en el Estatutos andaluz y valenciano, demuestra la demagogia y la irresponsabilidad del principal partido de la oposición.
La consecuencia última de esta estrategia es la condena a ser un partido, el PP, residual en Cataluña, algo imperdonable para un partido de ámbito nacional. El PP no garantiza la unidad de España al ser un partido minoritario en territorios vitales para España, como es el caso de Cataluña. Si algo queda claro tras el fallo del Constitucional es que el PP ha perdido por goleada su estrategia política: 290-1.
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