Opinión

Mi parque secreto

Mara Colás Amor | Lunes 07 de junio de 2010
Mientras la vida pasa como pasa el tiempo, el curso se va extinguiendo al tiempo de las esperanzas de remontarle, al son de decisiones del nuevo tiempo venidero, de la crisis o que haremos cuando pase el calor; y mientras los personajes públicos van destapándose como lideres glamurosos con vidas y  pies de barro, Madrid  la ciudad que todo lo devora vibra sin tregua ni descanso;  la naturaleza se abre camino a golpe de ilusión y juventud en medio de ella.

Y muchos ahora empiezan a pensar en mar vacaciones o playa, pero otros muchos solo en ilusión y tranquilidad, en libertad de horarios y olor a césped, en salir pronto para ir a correr o a pasear.

Los jóvenes son un bien temporal por el que todos pasamos, un bien que se renueva como la primavera,  como se renueva la piel, los bulbos y el aire. Y esa sensación de frescor juvenil ya se nota en los parques de nuestra ciudad.

Aquí tenemos mucho donde elegir, aun saliendo del clásico y  enorme padre de todos nuestros parques La vieja casa de campo o el maravilloso parque del retiro, que acaba de dar cobijo a la clásica legendaria feria del libro, que este año ha vuelto a ser un éxito en venta y asistencia... nombres sugerentes como el campo del Moro, el del Capricho, Jardines de Sabatini, Oeste, o el jardín Botanico donde poder ver raudales de plantas y vida en sus bancos,  fuentes de agua y amor en cada esquina. 

Pero no solo quería escribirte de ellos, sino de esos diminutos oasis que tenemos por todos los rincones de nuestra maravillosa ciudad, esos que no tienen nombre, esos que hacen de plazas rodeadas de circulación pestilente de trafico,  trocitos de energía vital como la de la plaza de Olavíde o cualquier parquecito que nos regale su posibilidad de verdor.

Yo se de un parque secreto, invisible y  desconocido, muy cuidado y lleno de restos de iglesias de antaño, apenas transitado y que la M 30 cobija de la invasión masiva. Es mi parque secreto.  Madrid es la ciudad de las mil posibilidades y esta es una de las mejores si eres capaz de prestarle atención.  Date paseos por ellos y veras brotes de vida, renuevos de amor, ojos de perros cuidados y felices o de gente paseando, simplemente leyendo... o ancianos recordando tiempos pasados.   Parques repletos de mosquitos ansiosos y amores incipientes buscando algo de tranquilidad en medio de esta gran ciudad que nos acoge y nos premia con sus mejores secretos.

Cuídalos como algo tuyo, como la posibilidad de futuro que son, como el bien que se nos regala y que debemos dejar en estado perfecto  para generaciones venideras.

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