MDO/E.P. | Viernes 04 de junio de 2010
Cerca del 20 por ciento de los niños madrileños padece sobrepreso y más del 5 por ciento es obeso, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). En España, el 18 por ciento de los niños sufre sobrepeso y el 9 por ciento es obeso.
Un niño se considera que es obeso cuando sobrepasa el 20 por ciento de su peso ideal. Los endocrinólogos miden este peso óptimo con unas tablas que gradúan el equilibrio entre la edad, la altura y el peso del individuo. La Fundación Española del Corazón (FEC), con el apoyo de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), ha aprovechado la celebración de la Semana del Corazón de Madrid para explicar la necesidad de controlar la alimentación y el estilo de vida de los más pequeños, puesto que las cifras de obesidad infantil en España "empiezan a resultar alarmantes", puesto que su prevalencia se ha triplicado en los últimos 15 años.
La obesidad infantil, además de suponer un problema de autoestima, aumenta la dificultad para realizar actividades físicas y fomentar la discriminación entre los demás niños, implica un importante riesgo para la salud, facilitando la aparición de enfermedades coronarias, diabetes, hipertensión arterial, infarto cerebral, apnea del sueño u osteoartritis.
Estas enfermedades se dan normalmente en adultos, pero la obesidad en los niños hace que éstos sumen 30 años a su salud vascular. Un peso significativamente superior al ideal favorece el estrechamiento de las vías circulatorias y, consecuentemente, el corazón tiene que realizar un mayor esfuerzo para bombear la sangre a todo el organismo.
Entre las causas de la obesidad infantil existe un componente hereditario que hay que controlar según cada individuo. Además, el excesivo sobrepeso también depende del estilo de vida del niño, especialmente condicionado por la alimentación y la práctica de actividad física.
Actualmente muchos niños españoles son alimentados con dietas desequilibradas y descomunalmente calóricas. "Éstas deberían fundamentarse priorizando los vegetales, las frutas y las legumbres. Aún así, la dieta de edad joven debería contener más proteína animal que la de los adultos, priorizando el pescado, la carne de ave y los huevos y dejando en segundo lugar la carne roja", explica el Jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Carlos III de Madrid y Coordinador de Nutrición de la Fundación Española del Corazón, el Dr. Sánchez Franco.
El especialista también recomienda un mayor consumo de lácteos en edad joven que en edad adulta y critica el hecho generalizado de omitir el desayuno, una de las comidas más importantes del día, directamente implicada en la regulación del peso.
A esto hay que sumar la reducción de ejercicio físico de los niños, acostumbrados a vidas sedentarias delante del televisor, el ordenador o los videojuegos. "El ejercicio recomendable es aquel continuo, rápido y duradero siendo su forma práctica prioritaria la carrera, el footing o el jogging de 20 a 30 minutos diarios", apuntó Sánchez Franco.
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