Opinión

Un tila para Gómez

Alfredo Menéndez | Miércoles 26 de mayo de 2010
Cómo al PSOE sevillano le dejen proclamar candidatos en el Ayuntamiento para las elecciones municipales del año que viene en la capital andaluza en aras de un factor de excepcionalidad hispalense a alguien en Madrid, en la Plaza del Callao más exactamente, le van a tener que dar una tisana, una tila, una valeriana o un Valium 5.

Ha sido el caballo de batalla de Tomás Gómez desde que Parla es Parla que es casi a lo que me alcanza la memoria en esta legislatura cuesta abajo y sin frenos a tiro de año para los comicios. El secretario general del Partido Socialista Madrileño ha pedido por activa, por pasiva, por lo civil y por lo criminal, que le dejaran proclamar candidato al ayuntamiento de Madrid. No era candidato menor: después de tantas divisiones aerotransportadas y tantos paracaidistas, se trataba por primera vez fuera quien fuera, de elegir con tiempo y con tino a un candidato para medirse con Alberto Ruiz-Gallardón, que es ese animal político que perdía las elecciones de tres en tres, pero que ahora parece invencible.

Gómez alegaba y alega ante quien le quiera oír, que la capital es sitio distinto – y vive Dios que lo es - y eso bien merecía no una misa sino un excepción madrileña por delante del resto de territorios. Lo lucho y lo intentó. Se ha dejado incluso pelos en la gatera en este pulso con Ferraz donde tiene buenas aliadas pero le faltan buenos aliados. Quien sabe incluso si las portadas de medios amigos de las últimas semanas no le han granjeado algún enemigo íntimo para los restos. Enemigo íntimo de peso político atómico y exponencial que crece como la espuma blanca. Blanco.
 
Y después de tanto intento ¿Qué queda? Pues nada. Queda el lamento lastimoso y cierta melancolía que es el lugar donde acaban los esfuerzos inanes. La excusa que le dieron a Gómez para no acepta su excepción fue la presidencia española de la Unión Europea en la que todavía estamos inmersos hasta el próximo 30 de junio. Y Gómez lo asume porque no le queda otra.

Pero claro, como ahora les admitan a otros – en Sevilla - lo que le negaron aquí – en Madrid - a unos me veo al líder socialista como a la niña de El Exorcita. Con la cabeza dando vueltas.

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