Madrid

JOSÉ TOMÁS PREMIOS

MDO | Lunes 24 de mayo de 2010
Dicen que es el que más se arrima al toro y que es el único mito del toreo que queda en activo. José Tomás Román Martín, nacido en Galapagar en 1975 es una de las grandes figuras de la tauromaquia por su arte y por los sentimientos encontrados que genera en la sociedad.

Toreó su primera vaquilla con 11 años y se vistió de luces a los 16 en Valdemorillo. Comenzó su verdadero rodaje en México en 1993, ya que España, objetivo de todo torero, le cerraba las puertas. Sobrino-nieto del ganadero Victorino Martín, en sus inicios fue guiado por el ex banderillero Antonio Corbacho. En 1995 se puso en manos de Santiago López y Emilio Miranda. Ese año lidió 54 novilladas y salió por la puerta grande de Las Ventas. Tomó la alternativa ese mismo año en México y la confirmó en 1996 en Madrid, de manos de José Ortega Cano y Jesulín de Ubrique.

Salió a hombros como matador el 8 de junio de 1996 en Granada, y ahí comenzó su verdadera gloria. Su nombre subió sin parar en el escalafón. Rechazaba actuar en plazas portátiles. En los cosos ya se hablaba de ese torero hermético, independiente y reflexivo que primaba la calidad sobre la cantidad. Había nacido una estrella. Córdoba, Granada, Algeciras, Pamplona, Santander, Valladolid, Logroño, Valencia, Zaragoza y, por supuesto, Madrid. Ha abierto ocho veces sus puertas con corridas históricas como la de 1997, en la que fraguó una faena con la izquierda a un toro de Alcurrucén que marcó época, y ha sido triunfador en la Feria  de San Isidro en tres ocasiones.

En 1998 cambia de apoderado a Enrique Martín Arranz, empresario independiente, después de una temporada de más a menos. En 1999 se salió durante su temporada en España con 105 orejas y 5 rabos. Su nueva batalla fue con los medios de comunicación. En contadas ocasiones daba entrevistas, celoso de su privacidad. Pero la gota que colmó el vaso fue que encabezó una lucha en la que presionaban a las televisiones para que sus derechos de imagen fuesen negociados por los propios espadas con las televisiones y no por los empresarios de las plazas. Eso provocó que el diestro estuvo ausente en ferias como Valencia, Sevilla, Madrid y Pamplona. En esos momentos, comenzaba su íntima relación con la Monumental de Barcelona, donde salía a hombros tres veces en ese año. Al final de la temporada sorprendió al dejar un toro vivo en la feria de Salamanca en vez de optar por el descabello.

La siguiente temporada fue complicada por las cogidas. Hasta el punto de que tuvo que cortar su trayectoria anual. No obstante, cortó 95 orejas y un rabo. En 2001 triunfó en Sevilla y Barcelona, y fracasó en Madrid, donde los aficionados le abroncaron. Regresó a México tras años de ausencia y comenzó mal una nueva temporada en Valencia, Castellón y Sevilla. Se reconcilió con la afición madrileña saliendo por la puerta grande. Sin embargo, la situación siguió siendo irregular. Fue cogido en Badajoz y recibió pitos en Barcelona. Dos días después de ser abroncado en Murcia anunció su retirada.

Reapareció en 2007 en la Monumental de Barcelona como gesto de apoyo a la Fiesta en Cataluña. Llenó la plaza, a pesar de que Barcelona era ciudad hostil al toreo desde 2004, y triunfó por todo lo alto con tres orejas. Tenía nuevo apoderado, Salvador Boix, amigo personal del torero. Hizo 15 paseíllos durante la temporada y 32 orejas. En México y Aguascalientes consiguió salir a hombros doce años después de su estreno. Cada plaza era un lleno y un espectáculo vetado a las televisiones.

2008 fue más de lo mismo: Sevilla, Pamplona, Bilbao, Zaragoza y Madrid. Regresó a Las Ventas y cortó cuatro orejas ante dos astados por primera vez después de 36 años sin que un torero lo consiguiese. Al día siguiente cortó otras tres pero no salió por la puerta grande. Había recibido tres cornadas y tuvo que ser atendido. Esa ha sido una de sus constantes. El riesgo ante el toro y, por extensión, la gloria o la cogida. Numerosas y dolorosas heridas jalonan su historial.

2009 estuvo marcado por su triunfo en Granada y su regularidad. El 5 de julio se encerró con seis toros en Barcelona para cerrar su temporada. Cortó cuatro orejas. Su profunda conciencia social (mostrada en la participación en diversas corridas benéficas) le llevó a crear una fundación que lleva su nombre. Devolvió la medalla de las Bellas Artes después de que se la otorgaran a Francisco Rivera. La que no devolvió fue la medalla de oro de Madrid, que le entregó el Ayuntamiento de la capital. El pasado 24 de abril, el coleta recibió una de las peores cornadas de su carrera en la Feria de San Marcos de Aguascalientes en México. Un toro de la ganadería de Pepe Garfías le clavó uno de sus pitones en la pierna izquierda haciéndole una herida de 15 centímetros que le atravesó la vena femoral y la arteria ilíaca.

Destaca por su quietud, su serenidad, su valor, su estilo, su hondura, su cercanía al toro y su toreo al natural. Sus lances, sus chicuelinas, sus gaoneras y sus verónicas demuestran su dimensión artística. Para los expertos, cierra un ciclo y abre la Fiesta al siglo XXI. Su dimensión es internacional. Los periódicos de medio mundo le tratan como un mito y un mesías del toreo.

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