Ángel Calleja | Jueves 20 de mayo de 2010
El curso escolar no ha acabado, pero en medio de la crisis, la Consejería de Educación ya piensa en cuánto les va a costar a los padres la próxima vuelta al cole. Por ello va a pedir a los centros escolares que el material para el próximo curso sea lo más barato posible.
En concreto, la consejera de Educación, Lucía Figar, anunció este jueves que su departamento enviará una circular a todos los centros escolares -públicos y privados- de la región a fin de que, sin perder de vista la calidad, programen para cada asignatura el uso de los libros más baratos de los que les presenten las editoriales, incluyendo aquí que algunas asignaturas se den directamente sin libro. En total se propone que el gasto por alumno no supere los 105 euros para los alumnos de Primaria; 120 euros para los de 1º y 2º y Secundaria y 140 euros para los de 3º y 4º.
Figar presentó el plan este jueves en la reunión del Consejo de Gobierno de la Comunidad, que le dio luz verde para ponerlo en práctica.
En concreto, y como detalló la Consejera después en rueda de prensa, las recomendaciones van desde no utilizar libros en asignaturas con poco contenido teórico (la consejera mencionó la Educación Física como ejemplo), hasta la utilización de materiales comunes (pizarras digitales, préstamo de diccionarios y obras de consulta en la biblioteca, material de la web www.educamadrid.org) pasando por que los hermanos pequeños hereden los libros de sus mayores.
En este sentido, Figar recordó que la Comunidad ya tiene un sistema de préstamo que beneficia cada año a 40.000 niños y que la Comunidad mantendrá los 30 millones de euros en becas para material. El vicepresidente y portavoz del Ejecutivo, Ignacio González, pidió también a las editoriales que no incluyan las hojas de ejercicios en los propios libros a fin de facilitar esta reutilización.
La recomendación de Educación llegará precisamente cuando los centros escolares están decidiendo -de acuerdo a su autonomía- qué libros de texto utilizan el año próximo. Preguntada por si la elección de las materias que se quedarían sin libros provocará conflictos entre unos profesores y otros o si los padres criticarán un descenso en la calidad del material educativo, Figar confió en el "buen juicio" de los centros a la hora de hacer la elección.