Opinión

Evo Morales moroso

Ángel del Río | Miércoles 19 de mayo de 2010
España parece que se ha convertido en la barraca de atracción del pim-pam-pum. Aquí llegan los invitados a reírse de sus anfitriones; otras veces, a insultarles, y en muchos casos, a lavar los trapos sucios de sus países en el nuestro, para después tenderlos al sol español. Si las circunstancias hacen imposible que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, acuda a la cumbre internacional que se celebra en Madrid; si los dictadores hermanos Castro no viajan por si alguien les quita el chiringuito cuando se ausentan de Cuba, hay un personaje que los representa, que va a mantener por ellos ese nivel intelectual de descalificaciones a España. Y ese personaje no es otro que el moroso Evo Morales, a la sazón presidente de Bolivia. Este tipo, vestido como un mariachi en una boda cutre, no sabe que es eso de la diplomacia, de las relaciones internacionales, del respeto a otros países.

Morales fue ayer el histrión de la cumbre y aprovechó que está en España para acusar al Partido Popular y a EE.UU. de tratar de derrocarle con un golpe de Estado. Está el PP como para meterse a derrocar gobiernos ajenos, cuando no puede hacerlo por la vía democrática con el español. Y en cuanto a Estados Unidos, mucho me temo que si hubiera querido derrocar a Evo Morales, no habría tenido demasiadas dificultades, por razones obvias.

A este hombre, con el debido respeto, el pollo no le puede afeminar, porque no lo come, pero debe estar consumiendo algún otro alimento que le afecta a la razón, algún producto transgénico que le afecta a la memoria, que le impide recordar que la última vez que estuvo en España, en Madrid, concretamente en Leganés, dejó un pufo de más de 17.000 euros; es decir, que dejó sin pagar la factura por el alquiler de la plaza de toros La Cubierta, donde dio un mitin, y tuvo que ser el Ayuntamiento de Leganés quien saldara la deuda de este moroso desmemoriado que se largó sin pagar la factura. Tampoco se acuerda de las ayudas de España a Bolivia, de las deudas condonadas, perdonadas, olvidadas, cuando en nuestro país aprovecha para acusar al principal partido de la oposición de intentar derrocarle. Quizá no sea un problema de memoria, sino una táctica de distracción para que nadie le recuerde que tiene facturas sin pagar y créditos sin saldar. A la hora de que le suelten la pasta, España es la Madre Patria; a la hora de sustituir a Chávez como histrión mayor del mundo, España es la PM, y no precisamente la Patria Madre.

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