Opinión

La Pradera ideal

Alfredo Menéndez | Sábado 15 de mayo de 2010
Yo tengo un sueño. El de una pradera carabanchelera sin complejos ni miedos en la que los modernos más modernos y los castizos más castizos puedan convivir sin pensar los unos de los otros que son unos casposos y los otros de los unos que son unos macarras.

Yo tengo un sueño. El de un alcalde que no se avergüence de sus fiestas patronales y que no vaya deprisa y corriendo a beber el agua del Santo dando la sensación de que le importa bastante poco y que lo hace porque no puede hacer otra cosa.

Yo tengo un sueño. El de unos políticos madrileños cerca de sus vecinos los otros 364 días del año que no son San Isidro y con la sana intención de escuchar de verdad y no sólo de hacerse una foto con una parpusa que les sienta como a un santo dos pistolas.

Y finalmente tengo otro sueño. Que el año que viene cuando estemos en campaña electoral la pradera de San Isidro sea la misma pradera de siempre pero con más gente trabajando en lugar de más gente en paro. Con más políticos con más orejas y menos políticos con poses de peluquín y disfraces electorales. Al final creo que Martín Luther King lo tenía más fácil que San Isidro. Pero los dos acabaron mal.

No hay pradera ideal. Eso lo tengo claro. Pero hay días en los que creo que deberían prohibir el acceso a determinados responsables que en realidad no quieren estar allí y que simplemente van porque entienden que es lo que tienen que hacer.

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