Juanma Álamo | Miércoles 12 de mayo de 2010
Hay preguntas, o más bien respuestas, que a uno le marcan la vida, toda la vida. Estaba recién llegado a Leganés (porque yo no me vine a Madrid, me vine a Leganés) desde la añorada Almería de mi alma. Los domingos, en mi tierra, era de los que iba al cine Moderno por la mañana, con Angel (mi amigo, mi hermano desde que tengo uso de razón). El era, es y será un chiflado del cine, sabe casi lo miso que Carlos Pumares y Pepe Nieves, pero él asesora fiscalmente no es periodista.
A nosotros nos encantaban los "tostones" (en mi tierra se llama asi a las palomitas) y los domingos por la tarde veía en su casa los partidos de fútbol (allí fue la primera tele en color que vi en mi vida y fue todo un acontecimiento para la calle Gran Capitán). Felipe (Q.E.P.D.), su padre, era del Athletic, porque como mi abuelo decía que en ese equipo no había extranjeros, hoy no sé que le explicaría al padre de Angel y a mi abuelo Paco.
Llegué a Leganés y Santi me preguntó por el equipo de mis sueños... Entonces soñaba poco por el fútbol, pero me sonaba a mí que el Atleti había ganado la Liga de ese año. ¡Yo soy del Atleti! Gritaron mis diez años en el Liceo San Pablo. 32 años después sigo queriendo a mi tierra con toda mi alma, quiero a Leganés y trabajo por y para esta ciudad (porque ya no es un pueblo) y he transmitido a mis hijos la emoción de amanecer cada día sintiéndose del Atleti. Hay días que lo hacen con tristeza, hay días con satisfacción, otros con felicidad, algunos con euforia, pero todos lo dicen con orgullo: Yo soy del Atleti.
Estos días quedarán guardados en su corazón, como en el mío está el primer día que fui al Calderón, el día que me dijo mi padre "vámonos que se va a liar gorda" (Atleti-Zaragoza, Liga de Cabeza), el día que vi a Arteche dejarse la rodilla remontándole al Betis, el día que me pasé 18 horas en una cola para sacar dos abonos, el día del 75 aniversario (el del 100 tuve que limpiarle la cara a unos golfos y no pude ir), un día que al Atleti le dio por hacerle siete al Mallorca, el día que el Calderón aplaudió al Dream Team de Cruyff, o el día que tuve que irme corriendo con mi hijo a las obras de la M30 porque la Policía cargó (con razón, aún conservo la pelota de goma que nos tiraron). Y me emociono al recordar el amanecer del día después de la Liga del Doblete y el paseo del Calderón a Neptuno al grito de "Ale, Forza Atleti, Ale". Ver Neptuno a las siete de la mañana fue algo guardado para siempre. ¿A qué si hermano Edu? 5-4, cuatro goles tuyos, pero ganamos nosotros (le dijo Futre a Madjer).
Veo tres fotos en mi despacho: una del Puente de Toledo con el viejo Calderón en rojiblanco al fondo, del año 89; otra en un estudio de Radio MARCA con Navarro, Abel y Luiz Pereira; y la tercera con un niño de seis años de la mano, con su padre haciendo el indio vestido de indio... Hoy tiene 16 y su hermano 18. Ya tienen las entradas para ir a Barcelona y el corazón preparado para sufrir y disfrutar de algo que es distinto, no porque sea ni mejor ni peor, simplemente porque es el ATLETI.
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