Madrid

Gallardón y su legión visitan el Puente de Segovia

Enrique Villalba | Lunes 10 de mayo de 2010
Día de colores, viento y algo de frío apenas seis días antes de la onomástica del patrono matritense. Ruiz-Gallardón ponía el pie en el Puente de Segovia a eso de las 12.30 horas.

Allí le esperaban el vicealcalde Manuel Cobo; los portavoces de la oposición, David Lucas y Ángel Pérez; la delegada de Urbanismo, Pilar Martínez, que había supervisado el terreno previamente para asegurarse de que todo estaba en perfecto orden de revista; y numerosos concejales. Tras él llegaba la delegada del Gobierno en Madrid, Amparo Valcarce, que justificaba su presencia por eso de los dineros, ya que la obra a inaugurar estaba pagada con el Fondo Estatal de Inversión Local.

Eran los nuevos jardines y estanques de 'la' puente. Aplausos y más aplausos, los mayores del barrio aclamaban a Ruiz-Gallardón por la reforma, cuando años antes le habían puesto a caer de un burro por las incomodidades del soterramiento de la M-30. Alguno continuaba erre que erre, esta vez porque la acera estaba en pendiente. Los colores marcaban la pauta: verde césped (bueno, y verde Manzanares), marrón madera en los juegos para los niños, gris granito y azul celeste, que varió también a escala de grises al iniciar la comitiva.

La atalaya y el sarao
"¡Gallardón, eres el mejor!", gritaban los vecinos. "Esto no es frecuente", comentaba el regidor a Valcarce mientras se acercaban a los paneles explicativos. En ellos, Pilar Martínez pedía urbanidad a los madrileños y el arquitecto Fernando Porras narraba cómo en época de Velázquez pintores visitantes plasmaron cómo el puente era una atalaya inmejorable de la ciudad. Después del discurso, primera foto de grupo con chorritos de agua incluidos. El personal aplaudía a rabiar la obra pública y el sarao. Comenzó a andar la corte mientras el alcalde saludaba a patinadoras y ciclistas. Incluso estuvo a punto de fraguarse una foto con las niñas de un colegio cercano que no paraban de señalar a Alberto.

Un segundo antes se libró con un quiebro por un puente salvador. Pila Martínez se quedaba alucinada con los patos y el alcalde aseguraba que la edil de Urbanismo los había puesto para hacer bonito. Alberto continuaba la visita saludando a dos agentes municipales a caballo. Uno de los equinos se estaba comiendo las hojas de uno de los árboles mientras el primer edil despachaba a gusto con los policías. Las gotas de agua comenzaban a hacer acto de presencia y la comitiva apretaba el paso. El punto final de la visita estaba junto a un estanque que en verano va a ser lugar de encuentro de muchos paseantes que quieran refrescar sus pies.

Chascarrillos

Segunda foto de familia y chascarrillo de Ángel Pérez sobre tirar al alcalde al río. Valcarce abría fuego con los discursos, alabando las maravillas del Plan E. Le siguió el alcalde bajo una ligera llovizna. Valcarce y Lucas le ofrecieron el paraguas, pero el alcalde ya está curtido en trabajar a pesar de que le llueva encima. Esta vez, acertó y las nubes le dieron cierta tregua. También es cierto que recortó el discurso para no forzar la paciencia de la diosa Fortuna.

Sacó a pasear una letrilla de Góngora sobre que los puentes importantes eran señalados en el siglo XVI y XVII con el artículo 'la' en vez de 'el', y cómo quizás entonces era mucho puente para tan poco río. Por suerte, la reforma ha hecho que Madrid, como decía el poeta cordobés, no se duela más del primer puente de camino a Segovia.

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