Ángel del Río | Lunes 10 de mayo de 2010
Los alcaldes socialistas del sur han formado algo así como el club de los 7, una especie de lobby, de grupo de presión que trata de evitar que las urnas refrenden en sus municipios lo que indican actualmente las encuestas, y es la pérdida de votos, que en algunos casos puede representar la pérdida del gobierno, lo que para algunos que llevan instalados en el machito muchos años, supondría una depresión en lo personal y un fracaso en sus aspiraciones de futuro, vamos que sería algo así como el final de su carrera política.
Debe ser que el polvo del camino, las caminatas, hace más amigos, porque desde que los siete alcaldes fueron de Getafe a Madrid a pie para protestar ante el despacho de Esperanza Aguirre, apenas se han separado. Van junto a todas partes, y el pasado jueves lo hicieron otra vez, llegando en comandita al pleno de la Asamblea de Madrid, para ofrecer más de lo mismo: el ataque directo a Esperanza Aguirre y una especie de lema consensuado: miente, la presidenta miente, sobre todo se les puso el cuerpo del revés cuando Aguirre dijo que el Plan Estratégico de los alcaldes socialistas del sur está estéticamente muy bien presentado, es muy bonito, pero que cuando se lee, no se encuentra otra cosa que no sea más ladrillos para el sur, ese ansia por seguir viviendo del cimiento, del pilar, del forjado, del ladrillo y la cubierta, para lo que se necesita suelo calificado y recursos para que la especulación sea más sencilla.
Quizá es que los alcaldes del sur no encuentran un soporte electoral con garantías en las propuestas que pueda hacer su partido en la Comunidad de Madrid, que no confían en una cabeza que lidere un programa electoral capaz de consolidar el voto socialista y evitar una sangría de sufragios, y se han constituido en plataforma, grupo, lobby, equipo, conscientes de que la gran batalla electoral del próximo año comienza por la guerra del sur, y en ello andan.
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