Alcorcón

Una marcha con final feliz

Mª Carmen Cruz Martín | Jueves 15 de abril de 2010
A buen ritmo, y tras casi cuatro horas y 16 kilómetros de caminata, los alcaldes socialistas de la zona sur de Madrid llegaron sin problemas a la Puerta de Sol para cumplir con su objetivo: que la presidenta regional les recibiera. Contra las previsiones iniciales, la marcha tuvo final feliz y Aguirre les recibirá este viernes a las 9.00 horas.

Como si los alcaldes socialistas anduvieran tantos kilómetros todos los días, la marcha discurrió por las vías de Getafe y Madrid sin ningún incidente, escoltados por Policía Nacional, Municipal de Getafe (en el tramo que discurrió por este municipio), los locales de Madrid y Protección Civil de los siete municipios. Ni la lluvia quiso perderse la "procesión".

Quince minutos más tarde de la hora prevista, -y es que el alcalde de Alcorcón y su séquito se retrasaron por el tráfico que a esas horas de la mañana era imposible en la zona sur-, los regidores, acompañados por varios centenares de vecinos y militantes, abandonaron el Lazo' (la rotonda de Victoria Kent de Getafe).

Nada más salir del punto de partida, sonrientes y sosteniendo una pancarta que decía que "La suma de algunos no somos todos", el alcalde de Getafe, Pedro Castro, bromeaba con la prensa. "Haced la foto ahora que estamos todavía frescos", decía.

Aunque les esperaba un 'paseo' de 16 kilómetros, el propio Castro, y el alcalde de Aranjuez, Jesús Dionisio, iban con su traje y corbata. Por contra, los de Parla, José María Fraile, el de Leganés, Rafael Gómez Montoya, y el alcalde de Alcorcón, Enrique Cascallana, prefirieron ir más cómodos y vestían vaqueros, chinos y naúticos. Por su parte, los regidores de Fuenlabrada, Manuel Robles, y de Pinto, Juan José Martín, dejaron la chaqueta y la corbata en casa, pero no el pantalón y los zapatos de vestir.

Sobre las 9.40, la comitiva dejaban atrás la carretera M-45 para entrar en el polígono de Villaverde por la calle Real de Pinto. A las puertas de algunas empresas, algunos trabajadores miraban boquiabiertos a los caminantes, mientras otros increpaban a los alcaldes y les gritaban que se volvieran a sus pueblos. Sin embargo, Castro, sin perder la sonrisa, les animaba a unirse.

La lluvia, compañera de marcha
Los viandantes alcanzaron pasadas las 10.30 horas la avenida de Andalucía, donde fue preciso cortar dos de los tres carriles dirección Madrid por seguridad. Casi en el ecuador de la marcha, la lluvia hizo acto de presencia con fuerza. Parapetados con paraguas o chubasqueros, los alcaldes y sus acompañantes no perdieron el ánimo. Eran más las ganas de llegar hasta el final.

Aunque algunos regidores, como el de Parla, reconocieron haber desayunado como cualquier otro día "un par de cafés para subir la tensión", las fuerzas no flaquearon durante todo el camino. Aún así, Castro, mientras continuaba andando, se tomó un bocadillo, y Robles conseguía más energía comiendo frutos secos.

Como si se tratase del Camino de Santiago, los seguidores de la marcha iban bien provistos. Mochila en la espalda y bastón, iban tras los alcaldes en "procesión", que se hizo más llevadera con bocatas de chorizo, café y agua.

Cerca del mediodía, la marcha alcanzó Legazpi, donde la Policía Nacional no les dejó parar como estaba previsto para hacer un descanso. Sin frenar el ritmo, los alcaldes y sus seguidores, que cada vez eran más y casi se habían duplicado y alcanzaban el millar, tomaron dos carriles de la calle de Delicias.

Según avanzaba la comitiva, los vecinos de los siete municipios se iban animando. Con lemas de "Esperanza, dimisión", "ya está aquí el Sur de Madrid", "Se nota, se siente, el Sur está presente", llegaron sobre las 12.15 la glorieta de Carlos V en Atocha.

A su paso, muchos eran los curiosos que preguntaban a qué se debía tal concentración de gente. Subiendo por la calle de Atocha, que se cortó en sentido ascendente, tan sólo Gómez Montoya reconoció que "comenzaba a sentir cansancio", pero que con los ánimos de quienes los acompañaba se sobrellevaba mejor la marcha.

Al llegar a la Puerta del Sol cerca de las 13.00 horas, una multitud de personas recibió a los caminantes con aplausos. No se quisieron perder la llegada de los alcaldes el portavoz del grupo municipal socialista del Ayuntamiento de Madrid, David Lucas; el presidente de esta misma agrupación, Óscar Iglesias; la portavoz socialista en la Asamblea, Maru Menéndez, y el diputado socialista, Juan Barranco. "Han demostrado que están en plena forma y que no están en extinción", decía maravillada Maru Menéndez.

Finalmente los siete alcaldes consiguieron entrar en la sede del Gobierno regional. Sin embargo, no pudieron reunirse con la presidenta, pues como ya anunciara el miércoles, no se encontraba en la Real Casa de Correos. "Tiene cosas más importantes que hacer como inaugurar un ascensor", lamentó Cascallana.

"Después de un año esperando, por fin, nos recibirá este viernes", anunció un exultante Manuel Robles nada más salir de la Real Casa de Correos. Fue el jefe del gabinete de la presidenta quien les prometió que al día siguiente tendría la ansiada cita.