Opinión

9 semanas sin media

Alfredo Menéndez | Viernes 16 de abril de 2010
Seguramente la mayoría de los madrileños desconozca que todos los jueves se celebra en Cibeles la Junta de Gobierno. Los periodistas a veces damos por supuestas cosas que el común de los ciudadanos desconocen. O lo que es peor: que les importa bastante poco. Esa Junta de Gobierno es el equivalente a la reunión del Consejo de Ministros en el Palacio de Moncloa de los viernes. Pues bien. Tras esa reunión hay una rueda de prensa en la que se da cuenta de los principales acuerdos de la junta y en la que los periodistas podemos preguntar a alcalde Ruiz-Gallardón. Preguntar para un periodista es como la honestidad para la mujer del César. No sólo hay que saber hacerlo, sino parecerlo. Y el caso es que los periodistas madrileños llevábamos nueve semanas sin poder preguntarle al alcalde, porque el alcalde delegaba su comparecencia semanal en el Vicealcalde Manuel Cobo.

Que nadie interprete esta queja como un menoscabo al Vicealcalde. Nada más lejos de la realidad. Es más: hay quien lo interpreta como una manera de darle en los morros a alguien que no sabe como castigarle y por eso tanta sobre exposición estaría políticamente justificada. Está muy bien poder preguntar al equipo municipal y da igual uno que otro. El caso no es preguntar, el caso es encontrar respuestas. Pero ya que la inercia habitual era la de tener a Gallardón una vez a la semana, como que se le echaba de menos.

Por si no lo saben – cuantas cosas les desvelo del día a día municipal – al alcalde se le ha dado por buena una norma bastarda. Al Señor Alcalde no se le puede preguntar en los actos diarios y sólo se le puede preguntar los jueves. Para ser justos es una práctica bastante cobarde a la que se apuntan cada vez más políticos para alegría de sus jefes de prensa que se garantizan el titular con “la nota de prensa” y evitan que unos indocumentados – nosotros - les desviemos la atención con otros temas y cuestiones seguramente mucho más importantes pero que ese día “no tocan”. Y todo esto es muy miserable porque si los periodistas no podemos preguntar lo que nos dé la gana entonces nos convertimos en palmeros. Y para ser palmeros siempre hay alguien con más gracia y que encima sabe dar palmas.

Así que en el escenario tenemos una política municipal de medios capante desde el pleistoceno superior: al Alcalde no se le pregunta y punto. Y le añadimos 9 semanas sin ruedas de prensa del alcalde. ¿Qué tenemos? Desinformación y dejadez. Seguramente el alcalde esté a otras cosas. No lo dudo. Pero al menos lo que le queda de primer edil, que nos haga un poco más de caso. Y aquí no me refiero a los periodistas. Es que también soy madrileño.

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