Metro de Madrid instaló estas mamparas -al estilo de las que ya existen en otras ciudades del mundo o en algunos aeropuertos- en algunos de los andenes de Metrosur como Hospital Severo Ochoa o Leganés Central para evaluar su resultado de cara a, en caso de que tengan una buena acogida y resultado, extenderlas por otros puntos del suburbano.
Las puertas se abren solamente cuando el tren está completamente detenido, y su función, como explica Lino Calo, director de material móvil de Metro de Madrid, "es incrementar la seguridad de los pasajeros en los andenes, controlar el flujo de viento que producen los trenes, así como mejorar las frecuencias y velocidad de entrada a las estaciones y el tiempo de desembarque y embarque de los viajeros".
Con esta medida, en principio, se evitarán incidentes como el ocurrido en 2005 cuando en la estación de Carabanchel una chica perdió una pierna al ser empujada a las vías del tren por un hombre con problemas mentales, o el caso de dos invidentes mutilados al caerse en las estaciones de Pio XII y Bilbao. Muchos de los pasajeros sostienen, sin embargo, que hace falta implementar las mamparas en algunas paradas de Cercanías y no en Metrosur, que ya tiene suficientes medidas de seguridad.