MDO | Jueves 08 de abril de 2010
¿Qué es más antinatural y escandaloso? ¿Qué un patrono emplee esa expresión con su empleado, cuando no cumple con su obligación, o que un mero invitado a una reunión de patronos se lo diga a uno de ellos? Todos recordamos que Juan Carlos I reprochó así, ante las cámaras de televisión, a un jefe de Estado elegido, en una reunión latinoamericana a la que asistía como invitado; por otra parte, algunos protestaron porque en estos días, en la Gran Vía madrileña, un ciudadano exhibiera ante el rey un cartel:“Rey ¿por qué no te callas?. En la guerra, calló; en torturar toros, campeón. Esos críticos serviles aún ignoran que, en una democracia, el rey es un servidor del ciudadano, y faltó a su contrato al tomar partido en favor de ese espectáculo sanguinario, vergüenza de España.
Juan José Fuente Hidalgo.