Opinión

Legalizar la corrupción política

Nino Olmeda | Lunes 05 de abril de 2010
Cuando la corrupción se convierte no sólo en una grave enfermedad que corroe la política en muchos pueblos de la geografía española, madrileña y de otras zonas, sino en la principal preocupación de la clase política, de muchos jueces y de algunos fiscales y en la principal noticia de los medios de comunicación desde hace semanas es que algo va mal.

El ex presidente de Baleares, Jaume Matas, sale en las crónicas negras sobre el golferío y demás tejemanejes de algunos gobernantes que, además de aprobar leyes y aplicar medidas de todo tipo,  se llevan un buen pico de todo lo hecho. Aparece  como un rico desvalido al que los demás no entienden porque son injustos con él y con su extravagante adicción al lujo pagado por otros. Un grupo de mangantes, buenos  amigos de políticos influyentes en las administraciones, montan una banda para enriquecerse con las concesiones y demás negocios conseguidos gracias a sus amistades peligrosas. Convencen a alcaldes del PP, diputados populares y demás listillos de la vida política y entre todos montan un matrimonio de intereses que ahora conocemos a través del sumario del caso Gürtel. Y no pasa nada.

Los jueces trabajan, la política investiga y los señalados, los populares echan balones fuera y dicen que lo de Baleares no lo entienden y pasan de poner verde, rojo o morado a Matas por sus actividades supuestamente delictivas. La oposición, sea cual sea su orientación, ladra y con sus ladridos monta ruido, pero de  morder poco, no sea que los dientes se revuelvan y enganchen la mano que denuncia, por saber lo que hace su otra extremidad superior cuando representa la figura del egipcio ladrón que esconde entre sus dedos la misma sustancia tiñosa que ve en las manos de los otros.

Si cuando un partido gana unas elecciones  puede contratar a dedo y colocar de la misma manera a todos los que han ayudado para llegar  a tal o cual cargo, y si es tan fácil saltarse las normas porque éstas son  tan laxas que dan para todo, ¿por qué no legalizar todo este proceso que suele encarecer los proyectos de esta o esa Administración debido a que hay que repartir entre muchos, los llamados comisionistas, que no se llevan todo pero sí una buena parte del beneficio del negocio?

Estos cuervos anidan en los nidos de los políticos para arramplar con todo, sin más mérito que su capacidad para mamar de la teta que ellos consideran llena y sus amistades peligrosas. Si este montaje se legaliza, todos sabríamos quiénes son los come-mangos de cada Administración, los conseguidores y los que pueden hacer felices a muchos recibiendo las mismas mamadas que ellos han tenido que realizar para llegar a ser corrupto oficial del municipio, comunidad o gobierno central que requiera sus servicios. Los ciudadanos pagaríamos más para alimentar esta rapiña, pero obtendríamos a cambio un álbum oficial para coleccionar con nombres, apellidos y foto a estos corruptos. Los cromos se podrían obtener en las dependencias locales, regionales o nacionales al módico precio de 10 euros el sobre con dos estampitas. Este dinero iría directamente a los fondos que el Estado destina a la obras de caridad y consuelo institucional. ¿Lo intentamos?

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