Con ilusión y nervios aguardan las horas previas a la salida del paso los 1.300 hermanos de la Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza Macarena. El Jueves Santo se acerca y la prioridad es tener todo listo y "confiar en que el tiempo acompañe", tal como señala Luis Rafael García, el Hermano Mayor.
El único requisito para ser cofrade es profesar creencias cristianas, tener intención de pertenecer a la organización y participar en los cultos. Además, colaboran con 30 euros anuales. "Hay hermanos de todos los sexos y condiciones que ayudan con diferentes labores como el montaje de los pasos , la administración o la asistencia social", afirma García.
Una diversidad que se trunca cuando se pregunta acerca de los costaleros. Son todos hombres. "Normalmente o se trata de hombres o de mujeres, en pocas ocasiones se hace mixto. Sí hay mujeres nazarenas, al igual que en la Junta de Gobierno", apunta el Hermano Mayor.
Asistencia médica
Los costaleros ensayan desde el mes de enero todos los sábados con devoción y cuentan con asistencia médica que les indica dónde han de cargar con el fin de que no sufran lesiones. En total son unos 36 costaleros por cada paso, cifra que asciende a 100 al tener en cuenta a los relevos que se turnan para aliviar el tremendo esfuerzo. Por su parte, los nazarenos preparan sus túnicas cuidadosamente. Esta vestimenta oscila entre los 150 y los 300 euros en función de los bordados y otros adornos. Suelen ser en propiedad aunque se pueden alquilar.
Respecto al paso, la decoración floral asciende a unos 4.000 euros, que compra la Cofradía con cargo a sus fondos o mediante donativos económicos de los fieles. Se prefiere que no porten las flores porque han de ser idénticas. Incluidos en la preparación están los preceptos propios de Cuaresma, como la asistencia a los cultos solemnes. Se trata de horas de esfuerzo cuya recompensa es "ver a miles de personas que acuden a contemplar el paso por las estrechas calles del Madrid de los Austrias", dice Luis Rafael.
Vía Crucis en la Cañada
Una manera muy distinta de celebrar la Semana Santa tienen parroquias como la de San Carlos Borromeo, en Entrevías, o Santo Domingo de la Calzada, en la Cañada Real. En la primera, no se realizan actos de ningún tipo, mientras que en la segunda son fieles o voluntarios quienes se prestan a preparar un pequeño Vía Crucis alrededor de la iglesia durante el mediodía del Viernes Santo."Es un acto atípico en su contexto que pretende reflejar ese misterio de la cruz con un tinte especial por la propia realidad del entorno y en el que la droga tiene especial preponderancia", cuenta Agustín Rodríguez, párroco de Santo Domingo de la Calzada.