Opinión

“Hollywood”, en venta

Sara Medialdea | Jueves 25 de marzo de 2010
Parece ser que hay un grupo inversor dispuesto a quedarse con los terrenos del monte Cahuenga, en Los Ángeles, donde se ubican desde hace décadas las nueve letras blancas que forman la palabra "Hollywood". En lugar del mítico cartel, que alimenta desde hace mucho tiempo tanto sueños humanos, quieren construir unos chaletazos de superlujo.

Hay objetos que son algo más que eso: son símbolos. Provocan recuerdos, generan sonrisas, despiertan nostalgias. Son parte de nuestra vida y, por derecho propio, son un poco nuestros. Por eso deben mantenerse donde han estado durante años y años, para uso y disfrute de esa masa social anónima de la que somos parte. Es igual que el cartel de Schweppes en el Capitol, o el de Tío Pepe en la Puerta del Sol: claro que tienen dueños, pero a la vez, son propiedad común de todos los madrileños que hemos crecido viéndolos.

Por eso, como el cariño verdadero, ni se compran ni se venden: nadie debería poder vender las letras del Hollywood, ni el cartel del Tío Pepe, ni el vestido blanco de Marilyn Monroe en “La tentación vive arriba”, ni la puerta de Chicote en la Gran Vía. Porque son de todos.

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