Exigen que compre los ordenadores para los escolares del plan escuela 2.0
MDO | Martes 23 de marzo de 2010
Las Juventudes Socialistas de Madrid, Valencia y Murcia han presentado este martes su campaña conjunta 'Estos retrógrados sí que tienen miopía'. Con ella exigen que los gobiernos del PP se sumen de inmediato al plan Escuela 2.0 y utilicen los fondos del Estado para comprar ordenadores para los alumnos de sus colegios.
Las federaciones, cuya campaña va acompañada de este vídeo, han criticado que estos gobiernos se escuden en una posible “miopía” por el uso de los ordenadores de este programa, lo cual “no tiene ninguna base científica y provoca el sonrojo y el enfado de todos los jóvenes”.
Según el Secretario General de JSM, Daniel Méndez, "es inaceptable que Esperanza Aguirre rechace
11 millones de euros del Gobierno, dejando a miles de alumnos sin ordenador portátil con conexión a Internet". Para Méndez "esto responde al objetivo de la Presidenta de degradar a la vez la cooperación institucional y los servicios públicos". El también diputado nacional ha rechazado cualquier excusa basada en la salud de los jóvenes "en primer lugar por carecer de base científica y en segundo lugar porque a Aguirre sólo le hubiese costado 4 millones de euros
aumentar de 12 a 15 las pulgadas de las pantallas de estos ordenadores".
"Boicot" a la escuela pública
Méndez ha relacionado esta negativa a sumarse al plan Escuela 2.0 con un intento del Partido Popular por
boicotear la
educación pública. "Madrid es actualmente la región que menos porcentaje de PIB destina a este fin: un 2,69 % frente al 4, 40 % de media nacional".
El líder de los jóvenes socialistas madrileños ha exigido un "cambio de rumbo inmediato en la política educativa" ya que, a su juicio, "las únicas ideas de Aguirre en educación consisten en
instalar tarimas y en hablar
sobre la autoridad del profesorado sin poner ningún medio para garantizar la convivencia o la calidad de la enseñanza".
En declaraciones a
Madridiario la Consejería de Educación ya explicó que su postura obedece a que los portátiles son
demasiados pequeños a su entender y a que prefieren ver los resultados de este plan en otras comunidades antes de implantarlo en Madrid