Opinión

Zapatero miente

Cristina Cifuentes | Lunes 22 de marzo de 2010

Creo que la polémica que estos días vive la sociedad española sobre los planes de pensiones privados es artificial y electoralista y se está volviendo en contra de sus impulsores. Aunque yo no tengo plan privado de pensiones, pienso que es una fórmula perfectamente aceptable, utilizada por millones de españoles como sistema de ahorro y absolutamente compatible con la pensión pública.

Cuando hace tan sólo algunas semanas el Ministro de Trabajo salió ante la opinión pública responsabilizando al Partido Popular de la defensa de los planes de pensiones privados frente al aseguramiento público, sin duda pretendía desviar su propia responsabilidad en el proyecto de “pensionazo”, proyectado por el Gobierno de España para lavar la cara ante Europa. Decir que el Partido Popular es el partido que defiende los planes de pensiones privados, cuando el propio Corbacho mantiene un sustancioso fondo privado, no sólo es demagógico y contradictorio, sino que roza la esquizofrenia política.

Pero si importante es el engaño de un Ministro, la mentira de un Presidente, debería ser valorada en términos políticos de mayor trascendencia y gravedad. Cuando al día siguiente el Presidente del Ejecutivo afirmó en los pasillos del Congreso, con toda soltura y sin ruborizarse lo más mínimo que no tenía ningún plan de pensiones privado, cuesta creer que no recordara mencionar los tres planes privados de pensiones que aseguran el futuro de la muy socialista familia Rodríguez Zapatero: dos suscritos con el Banco de Santander y otro fondo general con el que cuentan todos los diputados del Congreso.

Me preocupa que el Presidente del Gobierno de España pueda mentir con tal descaro y que no pase nada. Me preocupa todavía más que nuestro presidente esté tan acostumbrado a mentir de manera compulsiva, que ante una pregunta simple y directa, en vez de reconocer la verdad o incluso contestar con sutiles evasivas, la mentira salga de su boca con semejante facilidad.

Aunque la impunidad de la mentira presidencial quizás está señalando el grado de abotargamiento en que se encuentra la sociedad civil española, yo sigo creyendo firmemente que España merece un Gobierno que no mienta.

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