MDO/Efe | Miércoles 17 de marzo de 2010
Santiago, de 73 años y residente en Morata de Tajuña, municipio madrileño de 7.400 habitantes, supuestamente mató de un tiro a su esposa, Francisca, de 85 años. Después se disparó con el mismo arma, falleciendo al día siguiente en un hospital de la capital.
Según fuentes del instituto armado, el matrimonio decidió terminar con su vida mediante un "pacto suicida". Antes de hacerlo dejaron dos cartas en las que explicaban su decisión. Por su parte, algunos vecinos han apuntado como hipótesis del crimen a que la mujer podría padecer una enfermedad terminal. Asimismo, afirmaron que oyeron dos disparos aquel día.
El suceso se produjo en el domicilio conyugal, en la calle del Callejón del Molino, situada en el centro del pueblo, a 38 kilómetros al sureste de la ciudad de Madrid, el pasado 2 de marzo pasado y la Guardia Civil no tenía constancia de denuncias de malos tratos previos en la pareja. El instituto armado y el servicio de Emergencias 112 no informaron en su momento a los medios de comunicación del suceso por considerar que se trata de un "suicidio pactado".
La Guardia Civil ha precisado que Santiago no tenía licencia de armas. A pesar de vivir en el centro del pueblo y de que él tenía algún pariente en el mismo municipio, la pareja no era muy conocida, quizás porque ambos vivieron muchos años en Alemania.
El alcalde del municipio, Valentín Mariano Franco Navarro, lamentó la muerte del matrimonio y señaló que no eran muy conocidos en la localidad. También indicó que llamaron antes a una sobrina para anunciar sus intenciones y que "dejaron algo escrito los dos". Avisados de esas intenciones, los agentes acudieron al domicilio de la pareja, donde encontraron la puerta abierta y, ya en el interior, vieron a Francisca muerta de un tiro y junto a él, moribundo, la pistola.