Opinión

Actualidad...¿Qué actualidad...?

Pedro Fernández Vicente | Miércoles 17 de marzo de 2010
La actualidad camina a tanta velocidad que resulta difícil seguir sus pasos, pero lo intentamos. La crisis económica y la subida del IVA, el anuncio del gobierno del retraso de la edad de jubilación, la posibilidad de abortar a los 16 años sin autorización paterna e, incluso, sin su conocimiento, la píldora del día después, la reforma del código penal o la prohibición de las corridas de toros en Cataluña, son temas que siguen vigentes.

Esos que llamamos temas actuales y que los periodistas nos encontramos cada mañana en la mesa, con otros muchos, cuando nos disponemos a buscar ese contenido necesario para captar la atención de nuestros oyentes, lectores o espectadores. Es verdad que son temas de actualidad, pero ¿son los que preocupan a los ciudadanos? ¿A los trabajadores que se levantan a las 6 de la mañana les preocupa el crucifijo en las clases?, ¿los ciudadanos demandan, con esta urgencia con la que se hacen las cosas cuando interesan, que se modifique la ley del aborto o que se amplíe la prohibición de fumar en lugares públicos? ¿Acaso los ciudadanos apremian a la Ministra a que haga público un mapa para localizar el punto G de las mujeres?

Sinceramente creo que no, no percibo esas necesidades en las gentes con las que me cruzo por la calle, con las que me relaciono, y mucho menos como asuntos de vital importancia, tal y como las afronta el gobierno. Me parece más la creación de un escenario artificial dirigido por la propaganda, que una respuesta al sentir popular. Urgente e importante es reducir el paro. Urgente e importante es buscar los apoyos necesarios para llevar adelante un gran pacto capaz de dinamizar la economía. Urgente e importante es que los jóvenes dejen de ser becarios de 500 Euros al mes y encuentren un puesto de trabajo. Urgente e importante es gobernar para los cuarenta millones de Españoles y no para unos cuantos, aunque lo que demandan “esos cuantos” sea la retirada de la fiesta nacional. Porque en estas circunstancias que atravesamos, que estemos preocupados por las corridas de toros, me parece frívolo y merecedor de una sanción electoral.

Los ciudadanos no debemos perdonar estos devaneos que se traen nuestros políticos de tres al cuarto, mientras cobran sueldos y gastan dinero de los contribuyentes en largas comidas, que, por lo visto, no sirven para tener mejores ideas.

Es que estamos un poco hartos de tantos desaciertos y de escuchar eso, que ahora se ha  puesto de moda entre los que cometen grandes errores, de que “todos los políticos son iguales”, o aquello otro de que “ahora no hay políticos de buen nivel”. No, lo que no hay ahora son aciertos entre los que gobiernan, a los otros habrá que juzgarlos después de gobernar, no antes, como manda el comportamiento democrático. Porque a algunos se les ha olvidado lo que significa la palabra democracia. Es aceptar las ideas del otro, no las propias, ni las más próximas, sino también las de los adversarios.

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